Hay quienes piensan que denunciar el abuso es razón de condenación eterna porque es ‘difamar’ a los abusadores. A decir verdad, les confieso que a veces siento que camino entre límites muy difíciles de determinar. Si me quedo callado y dejamos las cosas como están siento que no estoy haciendo lo correcto. Y si cortamos cabeza por el bien y prevención de las víctimas recibo los ataques de quienes piensan que denunciar es difamar.
A decir verdad Roma, el Papa se quedó callado y dejaron que las cosas siguieran su curso y los resultados han sido catastróficos. El monstruo o los monstruos siguieron libres e hicieron de las suyas por un largo tiempo e incluso algunos murieron sin sufrir ninguna penalidad o castigo (ej: Maciel)
El quedarse callado no funciona. ¿Pero saben qué? Para que no se me juzgue más, les transcribo las palabras de alguien que denunció, difamando a la cúpula religiosa,  con mucha más autoridad que cualquier otro ser humano: Los ‘hombres religiosos’ de la época están sentados en la Cátedra de Moisés. Así que, todo lo que digan háganlo; pero no hagan según sus obras, porque ellos dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos mismos no las quieren mover ni aún con el dedo. Más bien, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Aman los primeros asientos en los banquetes y el reconocimiento público, las salutaciones en las plazas y el ser llamados por los hombres: Maestro, Maestro. Pero ustedes, no sean llamados Maestros, porque uno solo es su Maestro, y todos ustedes son hermanos. Y no llamen a nadie Nuestro Padre en la tierra, porque su Padre que Está en los cielos es uno solo.
Después dijo un par de “¡Ay de ustedes hombres religiosos hipócritas!”. En algunas exclamaciones puede que se le haya ido la mano o son palabras un poco severas pero estoy seguro que los que me escriben a mí sobre Pedro echándome del paraíso pueden también incluirlo a El que es mi Mentor en muchas cosas.
Sólo rescato algunos ¡Ayes! más significativos. Pueden leer más detenidamente leyendo Mateo 23, 1-39.
¡Ay de ustedes, hombres religiosos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran.
¡Ay de ustedes, hombres religiosos hipócritas, que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones! Por eso serán juzgados con más severidad.
¡Ay de ustedes, hombres religiosos hipócritas, que recorren mar y tierra para conseguir un prosélito, y cuando lo han conseguido lo hacen dos veces más digno de la Gehena que ustedes!
¡Ay de ustedes, hombres religiosos  hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno!
¡Ay de ustedes, hombres religiosos  hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre!
Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.
¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo podrán escapar a la condenación de la Gehena?

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