Todo esto es doloroso y triste. Hay mucha gente que simpatiza con el fundador del ive y se le hace difícil aceptar las desviaciones de Buela. No es fácil de aceptar especialmente cuando se lo ha seguido por muchos años y de buena fe como fundador carismático que goza de autoridad moral

La imagen del fundador, su autoridad moral, fue y ha sido la que confundió y silenció por muchos años a las víctimas. Cuando finalmente algunas de las víctimas se animaron a hablar, recurrir a la autoridad eclesiástica, buscar refugio y apoyo en la iglesia, algunas diócesis, Señores Obispos los ayudaron y han ayudado a las víctimas movidos por caridad, no por obligación porque eran miembros de una comunidad religiosa y no de la diócesis. Por caridad algunas diócesis les procuraron atención sicológica, resguardo y protección en momentos difíciles.

Cartas por parte de las personas molestadas o envueltas en actividades contra natura con el fundador, denuncias de sus inclinaciones desviadas fueron enviadas a la Santa Sede hace varios años atrás pero quedaron cajoneadas en algún escritorio de la curia romana… Era la época de JPII cuando muchas de estas cosas simplemente se ocultaban. Espero realmente que la autoridad eclesiástica haya aprendido la lección sino volveremos a lo mismo una y otra vez.

Para los que han padecido abuso ya sea sexual, o abuso de poder o ya sea abuso sobre la conciencia han quedado lastimados y han pagado un alto precio, altos costos tanto morales, sicológicos y en algunos casos hasta económicos.

La verdad es que hay que trascender a Buela y sus desviaciones. Desgraciadamente todavía estamos en lo de Buela porque El sigue manipulando y usando a la iglesia con la pulseada de las sospechas, el pasar por víctima, el que haya mucha gente que todavía no acepte o no quiere aceptar las desviaciones del fundador. Digo hay que transcender los pecados de una persona en particular (todos somos pecadores)  para empezar a ofrecer ayuda a las victimas, a los que han sufrido y, ademas, que aprendamos a respetar la libertad de las conciencias. Tenemos obligación de apoyar a los que han sufrido, a las víctimas de cualquier tipo de abuso por parte de miembros con autoridad dentro de la iglesia.

Hay muchos en el ive, como en los Legionarios, como en otras instituciones de la iglesia a los que hay que apoyar y hacer sentir seguros, a salvo y amados por Dios. Si se sienten decepcionados o engañados con la imagen del fundador o de un miembro de la curia es importante que no teman en exponer lo que esta mal o no seguir ordenes o no sentir ningún tipo de presión sobre sus conciencias.  Como decía Weigel hablando de los Legionarios pero se aplica en general a toda institución, hay que dejarles saber que “ellos mismos se integraron en estas instituciones sin conocer las patologías de su fundador, (y por eso) quedan libres para abandonarlas sin pecado, culpa, vergüenza o remordimientos.

Tal afirmación es esencial para detener el chantaje moral que continúa en la actualidad (según informes fidedignos de familias de seminaristas de la Legión y de estudiantes en colegios del Regnum Christi): «la voluntad de Dios es, sin lugar a dudas, que estés aquí, y le daras la espalda a Dios y pecarás si te vas…»

Deben habilitarse procedimientos express de exclaustración de los miembros con votos de la Legión, y acelerar la concesión de permiso para los que deseen unirse a otra congregación religiosa o incardinarse en una diócesis como clero regular. Proceder así dejaría claro que lo que se ha rescatado de la debacle son vocaciones sacerdotales (muchas de ellas impresionantes y de gran valor para la Iglesia), y no necesariamente vocaciones a la Legión. Una reforma auténtica del Regnum Christi requiere procedimientos similares para ayudar a los miembros laicos a dejar el Regnum Christi sin ninguna presión o estigma.


Hay muchos que tienen miedo de quedar en la calle si deciden salir; quedar abandonados lejos de sus familias y de su país; miedo de “condenarse” o de no ser fieles a Dios si se alejan de la institución…  Miedo a ser infieles “a la gracia de mantenerse unidos al fundador”, como decía el rev. Gonzalo Ruiz. Internamente esta la mentalidad que ejerce presión en la conciencia de que mantenerse unido al fundador es una gracia. Ni Dios, ni la Iglesia, ni la sana teología exige o pide o enseña fidelidad a una gracia así. No tengan miedo, simplemente no teman.