Por Fiama Maria

Felicito a Quien o Quienes hacen el chat del café. La Iglesia, familia de Dios, necesita de gente valiente. “Dios obra con los hombres que obran”. Dios obrará justicia con los hombres que se comprometan con la misma. Salir de un grupo sectario no es fácil, recuperar el autoestima, romper estructuras mentales y psicológicas incorporadas y asimiladas por años, recuperar la salud física (que también es dañada), ni hablar de la fe ultrajada… equilibrar y renovar una sana autoestima… no es fácil. Sólo quien ha pasado algo así, sabe lo difícil que es. Y una vez que se pudo salir de todo ese stress post-traumático, por no decir, drama dantesco, para emprender una lucha por un lícito pedido de justicia (y deber de cristiano comprometido: advertir de un peligro o denunciar el error es un verdadero y mayúsculo acto de caridad), provoca pensarlo dos veces… Por eso, es comprensible el silencio de los dañados, de los que aún siguen en el proceso de recuperación, y cuántos habrán que aún continúan enredados en los laberintos de un evangelio deformado. Este es un drama muy grande que vive nuestra querida Iglesia, que supera los límites de una congregación. El IVE sólo es una expresión de un cáncer que debe ser combatido. IVE, Legionarios, Regnum Christi, Opus, Miles Christi, la versión novedosa de la “virgen del cerro” (Salta, Argentina), en fin, una buena y conservadora lista, con el denominador común de ser grupos cerrados y frutos deformados que surgen dentro de la misma Iglesia. Ciertamente, existen  caldos de cultivos que preparan a tantos jóvenes, que en búsqueda de ideales altos quedan embarcados en una pesadilla. Los Pastores comprometidos (Obispos y jerarquía) tendrían que apuntar a las raíces, no solo a las consecuencias. Estoy agradecida con el Santo Padre: emprendió la titánica tarea de destapar todas las cloacas. No creo que ningún arreglo, si es así, fructifique: ya no hay lugar para  más tierra debajo de la alfombra.  “Dios es amor”, algo que todos esos grupos aún no han conocido, y es necesario que conozcan, ya que, también son ovejas del rebaño de Dios. Mis oraciones por los que aún no han salido, por los que aún están en el proceso de recuperación, por los que yacen heridos. Y si defendemos… que sea a la altura y medida sin medida del Evangelio, que es Amor. Todo lo agresivo, calumnioso y violento, no hace más que atestiguar lo equivocado y lo falso. A los Creadores del Chat del café: que por cada lágrima llorada, vivida, padecida, Dios les conceda sonrisas y paz, y ÉL no se deja ganar en bondad.

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