Sobre esto volveremos más adelante.

Publicado en Religión Digital

Cómo enfrentar la distancia que hoy separa a la Iglesia de la sociedad es el nuevo desafío que se plantearon los obispos, al comenzar ayer una reunión de tres días, un mes después de sancionada la ley que autorizó el matrimonio entre personas del mismo sexo. Lo cuenta Mariano De Vedia enLa Nación.

La veintena de obispos que integran la comisión permanente del Episcopado, encabezada por el cardenal Jorge Bergoglio, repasaron la situación política y social del país, incluida la preocupación por la creciente inseguridad. Pero el tema que demandó mayor tiempo y reflexión fue el de cómo atender los cambios culturales que se reflejaron, por ejemplo, en la sanción de la controvertida norma.

“La vigencia de la ley plantea renovados desafíos a la Iglesia: la forma de afrontar esta nueva realidad en la educación, particularmente en los colegios católicos, con los docentes y con los alumnos. Y, también, cómo manejar el tema en las propias familias”, confió a La Nacion el padre Jorge Oesterheld, vocero de la reunión episcopal, en la que se percibieron signos de autocrítica.

El encuentro reunió a exponentes de distintas líneas y estilos pastorales de la Iglesia. Desde los miembros de la comisión ejecutiva (el cardenal Bergoglio, los arzobispos Luis Villalba y José María Arancedo, vicepresidentes del cuerpo) hasta los presidentes de las comisiones episcopales -entre los que se encontraban Jorge Casaretto, de Pastoral Social, y Héctor Aguer, de Educación- y delegados regionales.

No hubo en el encuentro reproches al Gobierno. El debate interno se orientó hacia la necesidad de encontrar fórmulas que permitan a la Iglesia sostener sus posiciones y estrategias sin renunciar a la doctrina ni a sus convicciones, pero con un lenguaje renovado, adaptado a los nuevos tiempos y circunstancias.

“La sociedad vive transformaciones culturales importantes y la Iglesia tiene que encontrar lenguajes y formas adecuados para acompañar esas transformaciones”, explicó uno de los participantes del encuentro, consciente de que quedan por delante nuevos debates por afrontar, como los polémicos proyectos que promueven la despenalización del aborto.

Los obispos recibieron un informe de la comisión de seguimiento legislativo, que encabeza monseñor Antonio Marino, auxiliar de la Arquidiócesis de La Plata, acerca de lo actuado en el debate del matrimonio gay. Acompañaron a Marino el abogado Jorge Nicolás Laferriere, de la Universidad Católica Argentina, y el médico Justo Carbajales, director ejecutivo del Departamento de Laicos del Episcopado.

Según pudo saber LA NACION, hubo muchas preguntas y autocríticas, tras lo cual los obispos debatieron en forma reservada. Aunque hubo pocas filtraciones, trascendió que se habló de las derivaciones que tuvo la difusión de una carta de Bergoglio a las monjas carmelitas y de las multitudinarias marchas que organizaron los sectores católicos, especialmente en el interior.

También se recordó la numerosa convocatoria reunida el día anterior de la votación frente al Congreso, aunque, más allá de la amplia demostración de fuerza, quedó flotando en algunos sectores católicos la sensación de que la gente percibió una postura tal vez demasiado cerrada, que relegó otras posiciones alternativas que se barajaron en algún momento, como la unión civil.

“Hay que trabajar con los jóvenes. Son muchos los que comulgan con los valores cristianos y debemos hablarles con su propio lenguaje. Tienen que recibir el mismo contenido, pero adecuado a las nuevas formas y los nuevos tiempos”, reveló ayer a LA NACION un dirigente católico.

La Iglesia es consciente del desafío que se viene, en momentos en que varios legisladores alientan proyectos en favor del aborto. La misma secuencia se registró en España, donde a la unión de personas del mismo sexo, legalizada hace cinco años, siguió una ley que autoriza la interrupción del embarazo.

Los obispos están preocupados porque hay grupos que quieren plantear el aborto. Pero no es el Gobierno”, aclaró Oesterheld, al señalar que la Iglesia no percibe hoy una actitud hostil por parte de las autoridades nacionales.

En el Episcopado, en tanto, fue bien recibido el pronunciamiento de varios profesores de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que rechazaron enérgicamente la declaración que había aprobado sorpresivamente el Consejo Superior de su propia casa de estudios en favor de la despenalización del aborto.

El vocero episcopal instó a atender los nuevos debates que se presentan en la sociedad sin perder de vista que hoy se transita por “un tiempo de indudable cambio cultural”.

Una de las nuevas formas de atender las nuevas realidades sociales, coinciden los obispos, es alentar la participación activa de los laicos, insertos en el mundo al que hoy le toca hablar a la Iglesia.

Ya en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, reunida hace tres años en Aparecida, la Iglesia de la región coincidió en la necesidad de renovar el ardor misionero, a través de los laicos, para sostener el desafío de la nueva evangelización. Afirmaban allí los obispos que “los cambios culturales dificultan la transmisión de la fe por parte de la familia y de la sociedad” y señalaban que el anuncio del Evangelio “no puede prescindir de la cultura actual”.

En la reunión de ayer, los obispos desestimaron la posibilidad de impugnar ante la Justicia la controvertida ley, como venían impulsando hasta hace pocas semanas algunas organizaciones católicas.

En el plano político, sin embargo, el Partido Demócrata Cristiano, que preside el dirigente Carlos L. Traboulsi, conformó una mesa nacional multisectorial para promover una iniciativa popular con la intención de derogar la flamante ley 26.618, que consagró el matrimonio gay.