Artículo aparecido en el diario EL MUNDO

Por Maria Ramiréz

Después de encubrir las denuncias por abusos sexuales a menores durante años, la Iglesia belga reconoce los “hechos atroces” y asegura que ayudará a las víctimas.

El cardenal Godfried Danneels, ex presidente de la Conferencia Episcopal y quien ha reconocido haber tratado de acallar el escándalo, dijo hoy estar “bajo shock” tras leer el informe de la comisión encargada por la Iglesia de recoger e investigar más de medio millar de denuncias.

“Se trata, trocito a trocito, de historias flagrantes de sufrimiento humano,algunas con hechos especialmente atroces“, declaró el cardenal, que este agosto tuvo que reconocer la autenticidad de sus conversaciones grabadas con el obispo de Brujas, a quien ayudó pese a saber que el clérigo había violado durante años a su sobrino.

El antiguo arzobispo de Bruselas dijo, en un comunicado, que quiere “expresar su sincera compasión hacia las víctimas y sus familias por el sufrimiento que les han infligido personas del seno de la Iglesia, cuyo comportamiento sigue siendo una desgracia para la Iglesia”.

Danneels asegura que el clero belga está ahora decidido a “hacer todo lo necesario para ayudar a las víctimas a sobrellevar su sufrimiento”, según las recomendaciones de la comisión de investigación. El panel aconseja, por ejemplo, crear un fondo de dinero para compensar a los cientos de denunciantes.

Más de 800 denuncias presentadas

Danneels aún está siendo indagado por la Justicia belga, que acumula hasta 800 denuncias de víctimas por abusos, que, presuntamente, el cardenal también contribuyó a esconder.

La mayoría de los delitos han prescrito por la restrictiva legislaciónbelga sobre crímenes sexuales contra menores y cerca de la mitad de los acusados han muerto. Pese a las dimisiones, los altos responsables de la Iglesia ni siquiera han colgado los hábitos.

Presionado por sus vecinos, el ex obispo de Brujas, Roger Vangheluwe, anunció también que abandona definitivamente la diócesis y se marcha de la abadía que lo acogía desde primavera, pero no deja la Iglesia.

Vangheluwe sólo aseguró que se refugiará en algún lugar aún más apartado y volvió a pedir perdón por haber abusado de su sobrino. “Mi sentido de culpabilidad ha aumentado ahora al ver todo el mal que ocurrió en parte por mi culpa“, dijo, en un comunicado.

Su confesión, forzada por el entorno de su sobrino, y su dimisión en abrilanimaron a cientos de víctimas a presentar más denuncias sobre los abusos padecidos durante años en colegios e iglesias (la mayoría en los años 60).

La comisión interna de investigación reconoce 13 suicidios relacionados directamente con las violaciones sufridas. Al menos otras seis personas relatan haber intentado quitarse la vida por el trauma de los abusos en su infancia y adolescencia.

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