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Elisabetta Piqué – Corresponsal en Roma

ROMA.- Si 2009 fue para Benedicto XVI unannus horribilis por la tormenta que provocó su decisión de levantar la excomunión de cuatro obispos lefebvrianos, entre los cuales uno que negaba el Holocausto (Richard Williamson), 2010 no se vislumbra mucho mejor. “Es el vía crucis del Papa”, comentan en el Vaticano, donde reina máxima preocupación por el creciente escándalo por abusos sexuales de niños por parte de sacerdotes, ocurridos en Alemania, país natal de Benedicto XVI. Una tormenta que se suma a la que golpeó a Irlanda y que, en un peligroso efecto cadena, se extiende a Austria, Suiza, Holanda e Italia, donde van conociéndose más casos de pedofilia en institutos católicos.

No por nada, se habla de un verdadero tsunami al acecho del pontificado de Benedicto XVI. “Está ocurriendo en Europa lo mismo que pasó hace diez años en Estados Unidos”, comentan por lo bajo los expertos, en alusión al gigantesco escándalo que involucró a 4392 sacerdotes católicos norteamericanos. El escándalo alemán, que comenzó en enero último cuando salieron a flote casos ocurridos en los años 70 en un colegio jesuita de Berlín, crece día tras día, con el destape de nuevas denuncias que han llegado a afectar al mismo Papa.

El viernes último, de hecho, en una noticia shock, la prensa alemana develó que en enero de 1980, cuando era arzobispo de Munich, el mismo Joseph Ratzinger recibió en su diócesis a un sacerdote que había sido acusado de pedofilia en Essen, otra ciudad alemana, para recibir tratamiento psicológico.

Pese a esto, poco más tarde, el sacerdote en cuestión -el cura “H”, por Peter Hullerman-, volvió a la actividad pastoral y a cometer nuevos abusos contra menores. Aunque tal decisión no fue tomada directamente por Ratzinger, sino por el entonces vicario general, Gerhard Gruber -que ahora, a los 81 años, admitió que había sido un grave error y que asumía toda la responsabilidad-, la noticia cayó como una bomba.

Como un escándalo dentro del escándalo, pese a haber sido condenado en 1986 por pedofilia, el sacerdote “H” nunca dejó su ministerio. Hasta hace unos días, siguió celebrando misa para los turistas de la localidad termal de Bad Tolz, en Alemania.

Pero esto no es todo. Ya antes de salir a la luz el caso de “H”, Benedicto XVI recibió otra puñalada. Esta vez, por denuncias de abusos en el seno del famoso coro de niños de Ratisbona, que dirigió su hermano Georg, de 86 años y también sacerdote, de 1964 a 1994. Si bien aseguró que nunca tuvo noticias de casos de abusos sexuales, en los últimos días Georg confesó que solía darles unos coscorrones a sus alumnos. Según testimonios recogidos por el semanario Der Spiegel , además, Georg en algunas circunstancias era “extremadamente colérico e irascible”: llegó a lanzar sillas contra los cantores que no seguían correctamente sus indicaciones.

Más allá de esto, se estima que ya hay unos 170 casos de pedofilia denunciados en Alemania, donde 19 diócesis de 27 se encuentran involucradas en un escándalo que, sin duda, significa un golpe personal psicológico muy importante para Benedicto XVI.

En medio del desconcierto, y justo en víspera de que se difunda una carta del Papa a los católicos irlandeses también sacudidos por recientes informes que sacaron a la luz el horror -2500 chicos de escuelas católicas sufrieron abusos entre 1940 y 1980-, el Vaticano salió a defender a Benedicto XVI. Negó que el Pontífice hubiera sido -como ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe-, el responsable objetivo de una política de encubrimiento de los hechos por parte de la Santa Sede; recordó la política de “tolerancia cero” puesta en marcha por el Pontífice y denunció una conspiración mediática en contra del jefe de la Iglesia católica. “Es evidente que en los últimos días alguien buscó, con cierto ensañamiento, en Ratisbona y en Munich, elementos para involucrar personalmente al Santo Padre en la cuestión de los abusos”, dijo el sábado el vocero de la Sala de Prensa del Vaticano la Santa Sede, padre Federico Lombardi. “Es claro que estos intentos han fracasado”, agregó Lombardi, que destacó la “línea de rigor y coherencia” que siempre tuvo el Papa respecto del terrible crimen de la pedofilia en el seno de la Iglesia.

En una entrevista al diario católico Avvenire , monseñor Charles Scicluna, fiscal del ex Santo Oficio, aseguró que el fenómeno de la pedofilia en el seno de la Iglesia católica “no es tan difundido como se pretende”. Scicluna indicó que en los últimos nueve años (2001-2010) la Congregación para la Doctrina de la Fe analizó unos 3000 casos de sacerdotes acusados de pedofilia. “En el 60% de los casos se trata más que nada de actos de efebofilia, o sea, debidos a la atracción sexual por adolescentes del mismo sexo, en el otro 30% de relaciones heterosexuales y en el 10% de actos de pedofilia verdadera, esto es, determinados por la atracción sexual hacia niños impúberes [menores de 12 años]”, explicó, y subrayó que los casos de sacerdotes acusados de pedofilia son, entonces, “unos 300 en nueve años”.

La firme y cerrada defensa del Vaticano alrededor del sitiado Benedicto XVI, sin embargo, no calmó los ánimos. Mientras se teme que salgan a la luz nuevos casos ocurridos cuando Joseph Ratzinger era arzobispo de Munich, ayer el movimiento católico progresista alemán Iniciativa Iglesia desde Abajo directamente pidió la renuncia del Papa. “Desde nuestro punto de vista, es una cuestión de responsabilidad moral”, dijo Bernd Goehrigm, director de este grupo.

El vicepresidente del Parlamento alemán, Wolfgang Thierse, miembro del comité central de los católicos alemanes, advirtió que “la credibilidad de la Iglesia está tambaleando en modo muy grave” y le pidió al Papa “mayor honestidad”