Las amistades son inversiones que uno hace en la vida. Este tipo de inversiones son tal vez las inversiones más importantes que hacemos por eso es tan necesario ser prudente, sabio y precavido. A veces es más fácil darse cuenta del valor de las amistades si uno lo compara a una transacción financiera porque en las transacciones financieras uno está siempre bien atento, o al menos las mayorías de las veces.

“Allí donde está tu tesoro, está tu corazón” dice Jesús. Y en esta línea yo diría que es importante ser selectivo con los tesoros que escogemos, especialmente el tesoro de los amigos. Si le vamos a entregar el corazón a un amigo, es importante que ese amigo sea elegido cuidadosamente y con mucha prudencia. Si bien el que se de amistad es un regalo del cielo, es importante invertir en quien valga la pena, alguien que sea digno de nuestra amistad y afecto. La amistad se caracteriza esencialmente por la “reciprocidad”, el amor recíproco, y por eso digo que es un regalo del cielo, porque la reciprocidad no se compra ni se exige sino que viene dada de modo natural.

La amistad consiste esencialmente en un amor intercambiable entre iguales: es un relacionarse con los demás como consigo mismo. “El amor con el cual uno se ama a sí mismo es la forma y la raíz de la amistad: sentimos amistad por los demás encuánto nos comportamos con ellos como con nosotros mismos”.

Hay diferencias entre amor y amistad. No cualquier amor se puede llamar amistad: “No un amor cualquiera sino solamente el que va acompañado de la benevolencia es verdadera amistad: cuando, a saber, amamos a alguién para desearle el bien (benevolencia).

Para la amistad no basta la benevolencia, pero sí un amor intercambiable; puesto que un amigo lo es por sí mismo. Y tal benevolencia mutua está fundada en cierta comunión”. La reciprocidad hace a la amistad. Amistad es amor reciproco de benevolencia.

La amistad se basa esencialmente en la comunión y en la condivisión. Por eso, se dan tantos tipos distintos de amistad, en cuánto que son distintos los tipos de comunicación y de condivisión. Santo Tomás distingue cuatro tipos de amistad: la amistad entre consanguineos fundada en la comunión natural debida a la misma descendencia; amistad entre “trabajadores”, fundada en la condivisión económica, en cuánto que participan de la misma actividad productiva; amistad entre conciudadanos, porque participan de la misma vida política; y al final, amistad entre creyentes, esto es, entre cristianos: “consiste en la comunicación de las gracias divinas y de la que forman parte el cuerpo de la Iglesia, de hecho o en potencia”. La última es la amistad de caridad (amicitia caritatis) que es la que se debe también a los enemigos.

Para la amistad se requiere una cierta igualdad entre dos términos: sólo una cierta igualdad, no una perfecta igualdad. Una desproporción tan grande, entre dos términos, anula la amistad haciéndola imposible. Cuánto menos es una afinidad analógica. Y, entre el hombre y Dios, según Santo Tomás, tal amistad (analogía) existe; por eso, puede afirmar que “el hombre ama naturalmente a Dios, incluso, más que a sí mismo”.

Sin embargo, la igualdad no basta. no es suficiente que se trate de dos cuadernos iguales, de dos plantas iguales: ocurre que entre dos téminos, se puede establecer cierta comunicación: un intercambio. De ello, se deduce que el hombre no puede tratar de amigos a los animales ni siquiera a las virtudes o a las buenas cualidades: “En efecto, no comunican en nuestra vida humana ni en el ser ni en el actuar: por lo tanto, pienso que no podemos alimentar en ellos, la benevolencia que se debe a un amigo”.

En definitiva la amistad es un una virtud de valor enorme y es inmenso el beneficio de adquirir un buen amigo. Es importante invertir sabia y prudentemente en quiénes pondremos nuestro corazón.