Una respuesta muy bien escrita e interesante a un Artículo de sacerdote del IVE

Por Claudio Nicolini
en respuesta a artículo de “Sacerdote del IVE”

Muy interesante el aporte del sacerdote del IVE. Como siempre en el IVE, son más aleccionadores sus propios escritos que los de sus opositores. Por ejemplo Reminiscencias o este mismo texto.

El autor da por sentado la imposibilidad de un “lavado de cerebro” o manipulación por parte de los dirigentes del Instituto a sus miembros.

No quiero responder yo a ese argumento sino que prefiero citar a un experto –el Lic. José María Baamonde- en el libro “Procesos de persuasión coercitiva y reforma de pensamiento” http://es.scribd.com/doc/55054585/Lic-Jose-Maria-Baamonde-Procesos-de-persuasion-coercitiva-y-reforma-de-pensamiento. Baamonde no habla de gente “sin entendimiento, abúlica, maníaco-depresiva, sin ideales, sin el mínimo discernimiento, estúpidos e idiotas” como considera el sacerdote del IVE a los pasibles de un lavado de cerebro. Sí habla de gente que busca respuestas a necesidades insatisfechas, como sería un típico caso el que cita el sacerdote de un “novicio de 48 abriles”. Está buscando una respuesta a necesidades insatisfechas de hace muchos años (la vocación). Por lo tanto quien se siente discriminado por ser tildado de posible “manipulado” es él quien discrimina considerando que los pasibles de un lavado de cerebro serán personas “sin entendimiento, abúlica, maníaco-depresiva, sin ideales, sin el mínimo discernimiento, estúpidos e idiotas”.

Luego nos relata el “IVE tour”. Nos cuenta de los viajes de jóvenes a San Rafael, organizados por ellos en las “jornadas” o privadamente por otros jóvenes.

Claro en ese tour no se muestra al visitante a la madre abadesa que está deprimida y no se alimenta y que está con tratamiento médico grave, y que sólo come cuando está fuera del convento porque no tiene vocación aunque sus padres y el P. Buela se empeñen en explicarle que sí. Ni a la monja que lleva dos intentos de suicidio; ni a la pléyade de “ex” que escaparon del IVE (sacerdotes, Superior General, etc.), ni al cura que vive en su casa y los domingos aporta en la casa del Insituto como si todo estuviera bien, etc…

Luego el sacerdote propone hacer ejercicios ignacianos en los que no está contemplada la vida religiosa fuera del IVE, porque el IVE admite todo el espectro de la vida religiosa, vida activa, contemplativa, masculino, femenino, singular y plural. Ojo, admite el matrimonio (para los débiles), siempre y cuando generen futuros miembros del IVE. Claro que él da por sentado que quien elige ser miembro del IVE en los ejercicios predicados por ellos, es fiel a la Gracia. Ahora bien, no explica entonces la enorme deserción que sufre el IVE. ¿Tenían o no vocación?

Parece lógico que el sacerdote ría o insite a la risa, porque todos estos puntos arriba planteados no los consideró relevantes de sopesar en el análisis de su Instituto.

El relato es muy ajustado a la realidad. Lo que describe es el show que se le hace a todo peregrino a la “Meca” sanrafaelina. Como todo grupo sectario tiene un “enemigo tipo”. Evitando algunos temas que buscan respuestas, se aboca a otros que nada tiene que ver en este planteo como los trajes medievales, mojigatos genuflexos o religiosos silenciosos y ensimismados en la contemplación. Clichés fáciles de responder.

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