Monografía completa: http://www.monografias.com/trabajos17/felicidad/felicidad.shtml#acerca:


Santo Tomás sostiene que todos los hombres oran por un fin, y que los diversos fines pueden ser, a su vez, medios para la obtención de otro fin, formando una cadena o una serie de cadenas que se unen en una cúspide constituida por el fin último, que es para todos los hombres, tal como sostenía Aristóteles, la Felicidad.

Santo Tomás, partiendo de la revolución cristiana, afirma que todo el universo, incluido el hombre, ha sido creado por un ser perfecto, eterno, infinitamente poderoso e inteligente, que da la razón de ser al orden natural del cosmos, de los seres animados y del hombre.

Dios es la causa primera de todas las criaturas, y ésta son orientadas, en conformidad con su propia naturaleza, a su perfección, es decir, a Dios, quien se constituye de este modo, en causa primera y fin último de la creación, alfa y omega de todos los seres.

¿Podemos afirmar que todos los hombres alcanzan su propia perfección, tal como lo hacen los demás seres naturales?

No, porque el hombre, por ser la criatura más elevada en la jerarquía natural, está dotado de libertad, de modo que tenderá hacia su fin último o se apartará de él con cada una de sus acciones libres. El hombre, el ser creado más importante en el orden natural, puede decir “no” a su propia perfección, a su fin último, hacia Dios.

Santo Tomás analiza los distintos tipos de bienes en los cuales el hombre puede buscar la felicidad, los clasifica, y va marcando para cada uno porqué no pueden brindar al hombre la bio-venturanza.

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* “Potencia” está tomada como “Facultad”, es decir “capacidad para”. Estas potencias se definen por sus actos (así, por ejemplo, la potencia auditiva no es lo mismo que la potencia visual, porque el acto de oír no es lo mismo que el acto de ver). Las potencias anímicas son dos: la inteligencia y la voluntad, y son “instrumentos” que posee el alma para realizar sus actos.

El ir descartando los distintos bienes, para afirmar como conclusión que sólo Dios puede constituir la felicidad para el hombre, es sólo el primer camino que emprende Santo Tomás.

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