Estaba leyendo la conversación de dos amigos (Eduardo y Ezequiel.) sobre la Iglesia, la fe, el conocimiento, el espíritu humano, etc. Lo interesante de la conversación es que uno de ellos profesa la fe cristiana (católica) y el otro no. Es imposible que se pongan de acuerdo en las cosas que requieren ‘FE’ que es un consentimiento a una verdad revelada pero no demostrable de modo absoluto. A pesar de las diferencias hay cosas que son interesantes y rescatables para aprender los distintos puntos de vista. Toda la conversación se dio a partir de una cita de Hilaire Belloc que Eduardo publicó en su fb:

“Estoy solo y sin alimento, pero tanto más afirmo la santidad, unidad, infalibilidad de la Iglesia Católica. Por mi mismo aislamiento lo afirmo más, como el hombre en el desierto sabe que el agua es buena para el hombre; o como un perro herido, imposibilitado para andar, sabe, con todo, el camino hacia su hogar. La Iglesia católica es el hogar natural del espíritu humano.”
Hilaire Belloc (de la carta en respuesta a Chesterton en que le cuenta su conversión)

COVERSACIÓN

Eduardo. La Iglesia católica (en su concreción histórica) es el infierno del espíritu verdaderamente religioso. Yo y/o Girolamo Savonarola (supongo lo habría asumido, como así también la frase de Belloc…)
“La Iglesia católica es el hogar natural del espíritu humano”, siendo ambas verdaderas desde puntos de vista distintos. En su concreción carnal e histórica como ‘sistema social estructurado’ tiene sus propios filtros que hace que de hecho y en concreto asuman el poder ni los más santos ni los más aptos, sino los que entienden y se adaptan mejor al sistema. Por supuesto, este ‘sistema’ cuenta con ciertas garantías y animación divinas por lo cual, de cuando en cuando, un santo gambetea los filtros humanos propios del sistema, pero en general y la mayoría de las veces quienes encarnan el poder en ese sistema funcionan de un modo principalmente humano y al mismo tiempo sostienen un relato de apariencia sobrenatural = fariseísmo = infierno para un espíritu religioso que acepta que ‘La Iglesia católica es el hogar natural del espíritu humano’.

Ezequiel. Tal vez, en algunos casos, la iglesia funcione como un yeso, solamente es necesario cuando el hueso está quebrado. Por lo que a veces, al hueso sano lo limita…
Un espíritu estructurado (logra seguridad e identidad en las reglas, en el deber ser) teme el horizonte ilimitado y desconocido de la libertad… La libertad lo asusta, lo puede desestructurar, por lo que puede atentar a un aspecto de su identidad. El estructurado teme al libre, y si tiene poder, puede incluso querer destruirlo o desear hacerlo. La inquisición es un ejemplo elocuente de esto. En el catolicismo, en muchos casos, hay muchas estructuras, poca libertad. Por esto, los llamados “santos” al interno de la iglesia chocan… choque que a veces fortalece, a veces debilita… Creo que la iglesia por mucho tiempo insistió en el pecado, en el temor al infierno… es decir, forjó egoísmo, en cuanto a insistir en cada uno se preocupe en su no condenación. Esto es en el fondo una escuela de esclavitud, muy opuesto al espíritu de libertad del mensaje de Jesús. Este es tal vez uno de los errores fundamentales de la crisis católica actual.

Eduardo. Mmm… no sé… hay muchas afirmaciones con extrapolaciones históricas en lo tuyo que, la mayoría de las veces, conducen una visión dialéctica de ciertos momentos históricos que no son útiles para nadie, porque de algún modo, en virtud de esa misma descontextualización, dejan de ser verdaderas.
Es muy difícil dar una metáfora respecto de la Iglesia, si yo tuviera que dar alguna usaría una que ni siquiera es mía: diría que es como un mar y una brisa, en el cual habita un pueblo de marineros. Esa brisa empuja incansablemente hacia Jauja. Pero para llegar a Jauja es necesario perder de vista la costa y toda seguridad humana. Muchos se creen ‘marineros’ porque de vez en cuando se lanzan al mar y se adentran un par de millas… para volver a la costa de nuevo. La gran mayoría simplemente viven en la costa, se han olvidado de Jauja (la unión con Dios, la vida eterna, la vida gloriosa, el cielo, la felicidad eterna) y de todo riesgo posible y predican… (porque se han relatado a sí mismos como ‘marineros’…) “cómo llegar a Jauja”. Pero no mueven un solo dedo para desatar el barco del muelle, lo han acoderado, han atado férreamente la popa a un lugar seguro.
Yo siento que tengo el barco roto por no saber romperlo bien contra el arrecife… pero confío en que llegue el momento de cobrar todos los cabos y más confiado en el viento que en la entereza de mi barco ponga proa de nuevo hacia Jauja…

Ezequiel. Creo que Jauja es algo superior a la iglesia… es más, la iglesia tendría que ser un camino a Jauja, entendiendo Jauja como la plenitud humana en su totalidad. Creo que muchas veces a lo largo de la historia la iglesia estuvo lejos de conducir a Jauja, y condujo a una esclavitud en el miedo…

Eduardo. No digo que la Iglesia sea Jauja, la iglesia invisible, la que posee las garantías divinas y que es fruto del accionar directo del ES, es, como digo más arriba, el mar y la brisa, Jauja es la meta no el camino ni los medios, ni el medio. Lo que vos señalás, al máximo, es la parte humana, la institución identificable en la historia, los que se organizan en la costa…
Y sí, como digo en la cita que motivó esta discusión, para un marinero no hay lugar más natural que el mar y la brisa: La Iglesia católica es el hogar natural del espíritu humano (Belloc). Pero es la Iglesia invisible que hay que esforzarse para ver en una estructura visible que la contradice: ‘La Iglesia católica (en su concreción histórica) es el infierno del espíritu verdaderamente religioso’.

Ezequiel. Estoy de acuerdo en que parte de esa concreción histórica es un infierno, en palabras vulgares, una bosta. Llena de miedos, mediocridades, soberbia, etc. Es necesaria mucha fe para aceptar que esa institución en muchas partes muy sucia, tenga un capitán (Dios) tan puro e inefable…

Cuando uno pierde la fe en una institución… en general pierde la fe en la mayoría de lo que la institución predica…

Eduardo. Al menos por mi parte no está en discusión el contenido doctrinal y/o místico o piadoso de la Iglesia, yo creo en TODO lo que la Iglesia, como vaso de barro, nos ha transportado desde Jesucristo hasta nuestros días, por las garantías que Jesucristo mismo le dio a ese vaso de barro. Pero la mayoría de sus representantes, en cuanto hombres y no en cuanto vicarios portantes de aquello que posee las garantías divinas, no me merecen ningún crédito en absoluto, salvo honrosas excepciones son una mera continuación de la lacra del fariseísmo en la historia.

Ezequiel. Cuando es innumerable la cantidad de personas que predican una misma verdad pero que no es vivida… me hace dudar de la veracidad de lo predicado… ¿De ser tan verdadero y tan humanizante, por qué es tan poco vivido? O se perdió la transmisión esencial de la verdad constitutiva… y es necesario una vuelta al ser, una vuelta a la verdad, una vuelta al verdadero ser humano… o bien, lo predicado es falso… o bien se enfatiza lo accidental… o en las generalizaciones nos hemos olvidados las individualidades de las personas concretas, que en definitiva es lo que existe… en fin…
Lo que si noto en gran parte del catolicismo, o para ser preciso, notaba, (ya no tengo contacto) es un aburrimiento generalizado, una ausencia de pasión, de entusiasmo, de alegría… es un síntoma elocuente, para nada indiferente

Eduardo. La verdad de la fe no es una verdad cualquiera, no es la verdad de una ciencia dura, ni la verdad de una ciencia blanda. Es una verdad que implica una libre elección, un acto de confianza en el portador de dicha verdad que se proclamó a sí mismo como la verdad. Por ende, si es elección, puede ser que muchos o pocos elijan para sí no asumirla, o asumirla de un modo farisaico, de hecho, cuando Jesucristo predicó la situación, mutatis mutandis, era la misma que ahora… y él mismo nos previno que cuando él vuelva probablemente no haya fe sobre la tierra, o haya fe farisaica, lo que es no haber fe en absoluto y creerán servir a Dios cuando persigan a los que tienen fe… Conclusión, la verdad sigue siendo la misma y no hay nada que no esté en el programa…

Ezequiel. El tema es ¿Cómo nos llega esa verdad, por quién nos llega? ¿La verdad que indica la iglesia es la verdad de Jesús? Este es tal vez el primer acto de fe. Creer que el “Jesús” que enseña la iglesia es el verdadero Jesús. ¿Transmitió el catolicismo el verdadero Jesús? Ese es tal vez, el primer acto de fe. La iglesia dogmatiza sobre esta primera verdad, declarando que debe ser aceptado como verdadero solamente los cuatro evangelios. He sido testigo directo de un error autoritario de la iglesia… a la iglesia no le creo. Y si lo que predica la iglesia no hace feliz ni a quienes lo predican… ¿Es verdad lo que predican?

Eduardo. Hay bibliotecas enteras respondiendo a cada una de tus preguntas. Pero en realidad no creo que sea el punto. Puestos a dudar de las mediaciones todo se puede poner en duda y nada queda en pie. De hecho, no es materia de fe y sin embargo muchos creen que el hombre no llegó a la luna, que fue un armado de la NASA, o, un amigo nuestro, si querés por privado te doy el nombre, cree que a las torres gemelas nunca las chocó un avión, sino que fue un auto-atentado de los EEUU. Puestos a dudar… no queda nada en pie… el tema es si es prudente dudar o si se nos han dado garantías suficientes para creer. Las ‘garantías suficientes’ lo único que prueban es que no hay nada absurdo en lo que se cree, no prueban que lo creído es verdadero, de otro modo no habría fe. Tal vez lo que te sucede es que estás en proceso de apropiación de verdades. Evolutivamente las verdades las hacemos nuestras de afuera para dentro. Cuando niños simplemente creemos lo que nos dicen nuestros padres acríticamente, cuando adolescentes necesitamos expulsarlo para podre apropiarlo por nosotros mismos, que es lo que sucede cuando somos adultos. Es entonces cuando se da la decisión definitiva sobre lo que creemos o dejamos de creer.

Ezequiel. Creer en algo porque ese algo no es absurdo, es basar la fe en una negación. La cosa se complica si consideramos que lo absurdo es relativo pues varía según las épocas. Costumbres antiguas, en su momento consideradas coherentes, hoy nos parecerían absurdas; verdades antiguas consideradas absolutas (el sol girando alrededor de la tierra) hoy son absurdas. Lo absurdo varía también según el crecimiento de una misma persona, es decir, es relativo en la misma persona. (Para un adulto cosas que hacía de niño ahora son consideradas absurdas). En las verdades religiosas, si se toman enserio, implican la vida entera, por lo que según las garantías suficientes, alguien pone en juego toda su existencia en algo porque ese algo no es absurdo… La pregunta sería entonces: no es absurdo jugarse toda la vida por algo basados en que ese algo es un: no absurdo? Puesto así ¡La fe religiosa parecería ser una gran acto de locura! aunque también podría estimarse como el acto más arriesgado de la existencia… La versión positiva de que algo no sea absurdo es: es coherente, y más genéricamente, sería: es posible que exista. Es decir, algo no es absurdo porque es no es imposible que sea real… Toda fe es sobre algo que no se ve, pero eso que no se ve puede estar en dimensiones distintas. Así podemos tener fe en las capacidades humanas, por lo que por ejemplo cuando Messi era pequeño, alguno puede haber tenido fe de que iba a ser un grandísimo jugador de futbol. Hay cosas que están en otra dimensión de la existencia, allí el creer que la iglesia católica es guiada por el Espíritu Santo, que la virgen maría es virgen (ni santo tomas de Aquino lo creía)… y muchas verdades católicas están en esta dimensión… donde el no absurdo a veces llega al límite de lo no imposible. Pero insisto, si es verdad el mensaje católico: porque la mayoría de los sacerdotes son personas hoscas, o tristes, o solitarias, o mal humoradas, fariseos hipócritas (parecen buenos pero no lo son). En la mayoría de ellos está ausente una alegría fresca y natural, una exuberancia de vida, convencida y convincente… Basta verlos celebrar misa… parecen autómatas apurados no sé, por ir a desayunar, o por cualquier otra cosa distinta de lo que están haciendo… Basta escucharlos en los sermones tan aburridos como sus propias vidas… Es simple, ellos no creen en lo que predican, o por lo menos, no viven lo que predican… lo cual es, por lo menos, muy semejante a no creer…

Eduardo. Nadie cree en algo simplemente porque “no es absurdo”, el no ser absurdo da apenas la garantía que no estás cometiendo algo irracional, nada más. Eso por sí solo es muy poco, o nada para creer, creer es algo más es un acto de confianza en alguien. La fe implica la experiencia personal de confianza en Jesucristo. No se cree en Jesucristo porque lo dice la Iglesia, muy al contrario se cree en la Iglesia por lo que dice Jesucristo. En ningún lado Jesucristo dice que no exista la posibilidad de que la Iglesia no sea una cloaca, simplemente le da garantías de ciertas asistencias en el tiempo, nada más. Muy por el contrario, cuando Jesucristo habla de la Iglesia en tono profético, es decir según lo que de hecho va a suceder, no según lo que debería ser, es increíblemente duro, basta leer el apocalipsis y la crítica a las siete Iglesias, ninguna se salva. Y él mismo profetiza que tal vez la fe prácticamente se pierda al momento de la segunda vuelta. Estás listo si necesitás que los curas sean santos, alegres, o buenos para poder creer. Tal vez en realidad nunca hiciste experiencia de Jesucristo, tal vez simplemente le creíste a los curas y después les dejaste de creer, lo cual es absolutamente comprensible.
Excursus: Santo Tomás no pone en duda jamás la virginidad de la virgen María, dado que es algo que está en el texto mismo del Evangelio (¿Cómo es posible esto, si no conozco varón?) y hay conformidad total en la tradición y en los Santos Padres. Tal vez tu confusión pasa por el tema de la Inmaculada Concepción, que no es la virginidad de la virgen María. Si bien no hace al tema, es una confusión importante, no podía dejar de aclararla.

Ezequiel. Gracias por lo anterior. Sólo dos puntos más. 1. El Jesús que conocemos nos llega por la iglesia. Pero si no creemos en la iglesia ¿Cómo creer que el Jesús propuesto por la iglesia es el auténtico Jesús? 2. ¿Cuál es tu experiencia de Jesús?

Eduardo. ‎1. Se puede creer en Cristo sin creer en la Iglesia como creen la mayoría de los evangelistas luteranos, alegando que hay una asistencia directa del ES en la lectura de la Sagrada Escritura. O también como se cree en la siguiente frase: “Sólo se combate por lo que se ama; solo se ama lo que se estima, y para estimar es necesario al menos conocer” ¿la harías tuya? Yo sí, la hago mía. ¿Cambia en algo que la haya dicho un hpd como Hitler? En mi opinión, no, no cambia nada, sigue siendo verdadera. Lo mismo con las verdades de la Iglesia, ¿cambia en algo que quien las diga, la mayoría de las veces, sea un fariseo hdp? No, siguen siendo verdades.
1. Mi experiencia de Jesucristo, en este momento, es la experiencia que se tiene de un amigo que después de mucho tiempo de haber tenido una pelea con él te comenzás a dar cuenta lo inmaduro que eras cuando te peleaste. Con el tiempo comenzás a ver con serenidad que la piña era necesaria y que tal vez, en relación a su amistad, por despecho o por falta de discernimiento en muchas cosas tiré el niño y el agua sucia, sin saber separar una cosa de la otra.

Ezequiel. Si puedo preguntar Eduardo… ¿Qué te da y qué das en esa experiencia?

Eduardo. Me da la seguridad de que hay unos brazos cálidos que esperan mi retorno y la certeza de que todo lo que invertí, cuanto hubo de sincero, volverá transformado… que no se perdió… que está ahí… que no es un hueco negro… ¿Qué doy yo? apenas de vez en cuando una leve nostalgia de Jauja… no mucho más…

Ezequiel. ¿Alguna vez intentaste que sean los tuyos los brazos cálidos hacia Jesús?

Eduardo. No, hasta que no haga el clic y sienta la necesidad y vuelva el viento no levantaré velas, no correré el riesgo de montarme en algo artificial, si hay algo que he aprendido en este tiempo es a conectarme con lo que quiero y hasta que no haga experiencia de eso me quedaré muy quieto en el lugar que estoy…

Ezequiel. En esta relación de amistad en la cual Jesús da un sentido a tu existencia, ¿Hay algún modo para que tu existencia de sentido a la suya?

Eduardo. No lo sé, se lo tendrías que preguntar a él… 😉

Ezequiel. jajaja

Si ese Jesús que vos crees que existe en una realidad fuera de tu mente, existiese solamente en tu mente, en tu existencia en el mundo no habría diferencias. Si ese abrazo que te llena de paz, si la existencia de Jesús, carga de significado tu pasado, y en consecuencia tu presente y tu futuro, si eso, y mucho más, existen solo en tu mente, para tu vida concreta es igualmente edificante. Efectivamente, creer crea, el acto de fe, es un acto creador. Lo importante también es ver ese potencial creativo y transformante que tiene la mente humana. Obviamente la existencia objetiva de Jesús, en el caso de existir en su realidad concreta, es determinante, aunque completamente vedada a nuestros ojos tanto su existencia como su influencia. Pero insisto, tener una fe creadora de paz interior… es realmente reconfortante, motivante, aliviante, y tantas cosas más…

Eduardo. Habría una infinita diferencia, una insalvable diferencia, habría tanta distancia como la que hay entre masturbarse y hacer el amor…

Ezequiel. Bueno… creo que la diferencia sería mayor!!! jajaja

Eduardo. De un gancho pintado en la pared solo se puede colgar una cadena pintada en la pared…

Ezequiel. Pero la mente tiene un poder creador inmenso. Un creyente diría que Dios puso en el ser humano una capacidad creativa para que se asemejen a Él en una de sus dimensiones principales…
Además ¿Cuánto distaría si el cuadro está pintado en la pared, o colgado en ella? ¿Qué diferencia hay entre un mural y un cuadro en cuanto al efecto subjetivo?

Eduardo. Lo importante es saber distinguir los vicios que uno introduce analizando algo en tercera persona y no en primera persona. ¿A quién le importa si en tercera persona, como observador que se sale del hecho, si yo me concentro meramente en el ‘efecto subjetivo’ cuando en realidad en primera persona lo único que me mueven son cosas reales, esta comida que como, este libro que leo, esta persona que amo?

Ezequiel. Creo que es común usar la tercera persona del singular, pero para indicar lo que sucede en personas concretas. En caso contrario no tendría sentido. Por otra parte, podemos creer en algo que no existe, que es real solo en nuestra mente. Podemos creer que una persona es extraordinaria y querer estar junto con esa persona, y luego verificar que esa persona no es lo que creíamos… Podemos creer en las verdades de un libro que luego lo consideramos erróneo, podemos creer en un santo y que en realidad ese santo no exista, y sin embargo motiva nuestras acciones, incluso nos puede hacer bien. Lo que para mí es evidente, es que la fe crea realidades y que algunas de las cuales no existen y nunca van a existir… pero en algunos casos pueden mejorar el presente de un individuo concreto.

Eduardo. No me refiero a un uso gramatical de la tercera persona, ni siquiera a un uso descriptivo, sino a una ‘posición’, a un lugar filosófico en el que se instala el observador cuando se sale de sí y pretende observar toda la realidad y a sí mismo en su observación como si pudiera ‘no ocupar lugar’ o ser un observador absoluto (Luhmann le llama a esto observación de segundo orden). Este tipo de observación, o mejor dicho, este intento de observación es útil, mientras se sepa que es un intento artificial y no logrado, que se subordina a las afirmaciones en primera persona, que es cuando realmente nos comprometemos con la realidad. En este contexto yo acostumbro a adscribir todas las ‘hipótesis de posibilidad’, o todas las afirmaciones del comentario más arriba tuyo que comienzan con el ‘podemos’, que en realidad quiere decir ‘podríamos’. En cambio, lo que sí afirmás en primera persona es cuando decís ‘lo que para mí es evidente’ pero no puedo juzgar lo que se sigue de la afirmación porque queda en una generalización, no puedo saber cuáles son esas supuestas realidades que ‘no existen y nunca van a existir’. Lo interesante es que en primera persona tomás posicionamiento claro respecto de ciertas afirmaciones, y son justamente esas afirmaciones las que configuran y comprometen tu vida, no las hipotéticas. Las hipotéticas son apenas un flirteo de posibilidades en orden a defender o hacer sentir seguro las cosas que sostenés en primera persona.

Ezequiel. Estoy de acuerdo en que cuando hablamos en tercera persona nos ubicamos en la posición de espectador. Cuando hablamos en primera persona, nos posicionamos más de protagonistas. Obviamente, el protagonismo nos sumerge en la realidad, mientras que cuando somos espectadores nos alejamos de la realidad. Es la diferencia entre Mariano Closs relatando un partido por fox, y mariano closs comentando un partido que él mismo jugo (o está jugando). De todos modos, los dos aspectos son positivos, es ver la realidad desde distintos puntos. Las dos posiciones tienen sus pros y sus contras. Como espectador se pueden ver cosas que como protagonistas no se ven y viceversa. Dese mi punto de vista, es positivo variar ambas perspectivas. Por otra parte creo que los vicios existen no solo cuando nos posicionamos en tercera persona, sino también cuando lo hacemos de protagonistas. Tendríamos que ser especialistas en antivirus!! Para erradicar esos vicios. Por cierto hay muchos tipos de vicios que impiden una más cercana visión de la realidad. (Vicios emotivos, ideológicos, falsas creencias, éticos, educacionales, etc.)

La mente humana es un laberinto infinito… por eso es entusiasmante descubrirla siempre más…

Eduardo. Por supuesto que todo puede ser mal usado, y, a la postre, puede inducir a cometer un error. Cuando te ponía en relieve los riesgos del uso de la tercera persona en realidad quería llevarte a reflexionar sobre los motivantes, probablemente inconscientes, que ponen tus preguntas. Vos sabés italiano, y sabés que pregunta en italiano se dice ‘domanda’, o sea que toda pregunta es también una ‘demanda’, un pedido de una necesidad interna. Releyendo todo este diálogo me queda una cierta impresión de que lo frondoso del árbol oscurece el registro de la necesidad interna que hace poner la demanda, el pedido, la pregunta. Al final eso es mucho más importante, de otro modo se puede convertir en un ejercicio intelectual vano, o meramente un acto de afirmación yoica.

Ezequiel. Edificante esto último. Ver cuáles son mis necesidades en mis preguntas, y ver también tus necesidades inconscientes en tus respuestas… ¿Respondemos esto?

Eduardo. Mi necesidad es más que evidente, está en la cita que motivó esta discusión:
Estoy solo y sin alimento, pero tanto más afirmo la santidad, unidad, infalibilidad de la Iglesia Católica. Por mi mismo aislamiento lo afirmo más, como el hombre en el desierto sabe que el agua es buena para el hombre; o como un perro herido, imposibilitado para andar, sabe, con todo, el camino hacia su hogar.
La Iglesia católica es el hogar natural del espíritu humano.
Hilaire Belloc (de la carta en respuesta a Chesterton en que le cuenta su conversión)

La Iglesia católica (en su concreción histórica) es el infierno del espíritu verdaderamente religioso.
Dicho de otro modo me maravilla que no ya que hayan tesoros en vasos de barro, sino ríos vivificantes en cloacas inmundas, que por desgracia todavía no me animo a beber de nuevo, pero ya llegará el tiempo si es que llega que experimente la necesidad de hacerlo…

Ezequiel. ¿Qué te hiere? ¿Qué podría curarte?

Eduardo. En este momento no me hiere ni me escandaliza nada, ¿La curación? el tiempo y la gracia…. o tal vez la curación sea ya el mismo estar en el lugar que estoy dándole tiempo y paciencia a mis procesos.

Ezequiel. Estamos acostumbrados a decir que el tiempo cura las heridas… Dudo que esto sea preciso. El tiempo es una circunstancia, y en cuanto tal, no tiene en sí misma la capacidad de curar. Creo que con el paso del tiempo se dan nuevos procesos (mentales, biológicos, etc.) y olvidamos cosas (recuerdos nocivos, heridas, etc.). Desde mi punto de vista, son estos procesos y olvido las que curan… no el tiempo en sí mismo. Decir el tiempo va a curar mi o mis heridas, es como decir: “deseo que este mal pase, no sé cómo va a suceder, pero sé que este daño se va a terminar”.
Sí yo diría la gracia me va a curar, yo estaría delegando en otro mi curación, o bien, delegaría en otro, porque lo veo imposible a mis fuerzas… Del modo que sea, estaría pidiendo ayuda. ¿Vos significas lo mismo que yo cuando decís que la gracia te va a curar?
Para mí, cuando me decías que el tiempo y la gracia te van a curar, yo interpreto que no tenés identificado con precisión los medios como se puede orientar una curación, o bien, se puede deducir, que lo sabés pero no lo querés decir… lo cual es completamente entendible…
Te entiendo mejor, cuando decís que desde tu lugar le das tiempo y paciencia a tus procesos. Creo que la clave está justamente en cuáles son esos procesos, o cuáles deberían ser los procesos que mejor te ayuden… Tener conciencia de tales procesos puede ayudar a una más rápida y eficaz curación…

Eduardo. Mirá es muy simple hay que atenerse al contexto y cosmovisión de mis afirmaciones, si las sacás de ahí, como toda cosa descontextuada es imposible de entender. Toda esta discusión, el mismo marco inicial que imponen las citas que invoco, habla en un contexto teológico, por ende supone la admisión de lo sobrenatural y de la trascendencia (no importa si creas o no en ello, ese es el plano de mis afirmaciones). En ese marco admito que no puedo cabalgar en la omnipotencia, que no puedo solo, que necesito la gracia, para, justamente, alcanzar un fin sobrenatural. Curación se entiende en ese marco, no en lo humano. En lo humano me siento más pleno que nunca en la vida, soy mejor tipo que jamás antes lo haya sido, sin ningún lugar a dudas para mí y para muchos que me rodean y me son muy vecinos. Y el tiempo… bueno… es una denominación extrínseca del mismo proceso, es una admisión de que tampoco en lo humano puedo subirme al voluntarismo omnipotente, ahí también es necesario respetar la naturaleza de las cosas, un duelo lleva tiempo, y de nada sirve cualquier idiotez voluntarista tipo “yo puedo”, “just do it”, etc. Hay que darle tiempo al tiempo….

Ezequiel. Me alegro inmensamente que en tu dimensión humana (natural) estés pasando por tu mejor momento. Lo que no llego a entender es, tu dimensión sobrenatural, como se concretiza esa dimensión… No entiendo tampoco que siendo tu creencia la unión de naturalidad y sobrenaturalidad, es decir que sos un todo (natural-sobrenatural) y puedas estar bien en lo natural, y que necesites curación en lo sobrenatural…

Eduardo. Lo sobrenatural solemos enterrarlo en toneladas de cuestiones técnicas, al menos cuando tenemos cierto conocimiento filosófico-teológico, cuando en realidad es de una sencillez candorosa. Es una relación, y es una relación con alguien, y las relaciones tienen su propia dinámica e implican siempre riesgo. Una relación con alguien se sostiene agonísticamente cada segundo, no se acumulan méritos, se labra cada instante por medio de la fidelidad, y no importa cuántos actos de lealtad haya acumulado, el siguiente acto exige un monto de fidelidad igual que el primero. Es como el tenis, no importa en absoluto todo el mérito acumulado, no importa que estés 6/0 6/0 5-0 40-0 con triple match point, TIENE que caer también esa última pelotita y si esa pelotita no cae… no tenés nada todavía… Te acordás la semifinal US Open Nalbandian-Rodick? Nalby le estaba dando una paliza… pero se lo dieron vuelta. O la final de Roland Garros Coria-Gaudio? Lo mismo. Así es una relación, es algo que se sostiene segundo a segundo. Muy distinto es el crecimiento humano, permite acumulación de méritos, permite que si puse una hilera de ladrillos hoy y mañana van a estar más o menos ahí para cuando quiera retomar el laburo. Es como el fútbol, si vas ganando 10 a 0 y falta un minuto es imposible que te ganen. En lo humano más o menos funciona la ley del ‘progreso’, suponiendo una cierta voluntad permanente de ser mejor. En las relaciones funciona la ley del equilibrista, no importa cuantos metros o kilómetros caminaste en la cuerda floja, si te caíste hiciste mierda algo, la misma relación.
Todos hacemos el camino de Frodo y a medida que Frodo avanza en el camino hacia la Grieta del Destino va creciendo, cada vez es mejor tipo, pero además de ser mejor tipo, no va solo, va acompañado, va con Sam Gamgi, pero con Sam su relación sufre altibajos todo el camino, a veces está peor, a veces está mejor….

Ezequiel. Estoy de acuerdo en que la relación entre dos personas es dialéctico, un ida y vuelta, un dar y recibir, un riesgo, una aventura que como tal palpita en cada instante. Estoy de acuerdo que si no se crece se marchita. Pero ese marchitar generalmente no es instantáneo. Creo que no es instantáneo porque justamente hay cierto mérito acumulado, a este monto acumulado, prefiero llamarlo solidez en la relación. Esta solidez, basada esencialmente en el amor, permite que en las crisis la relación no se destruya. Creo además que no solo hay “mérito acumulado” sino también “méritos por acumular” que preferiría llamarles proyectos futuros. Estos también solidifican una relación y permiten superar crisis y permiten que no haya una ruptura inmediata.

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