Creo que es importante volver a leer las distinciones que hacía Ludovicus en algunos comentarios en artículos pasados. El tema de los fundadores y el ‘carisma’ ha traído y causado mucha confusión entre los católicos. La misión de una comunidad religiosa, como la misión de una empresa permanecen en vigencia a pesar de las conductas de los fundadores o empresarios. La misión también se adapta al momento histórico y se la reinterpreta. El ‘carisma’ como gracia no hace santo ni al fundador ni al empresario, lo que hace ejemplares a los hombres son sus acciones personales. Ni Maciel es santo porque tiene miles de sacerdotes en la institución, ni tampoco lo es Bill Gates o Steven Jobs porque tienen miles de personas que se benefician de los productos que sus compañías fabrican. 

Es importante re-leer el tema analizado por Ludovicus del ‘carisma’. Que sacudón y que limpieza… Ya ha pasado un par de años desde que se descubrió la verdad de los ‘fundadores’ con ínfulas de santos pero que en realidad eran lobos vestidos de corderos. De fundadores adulados, admirados, venerados y obedecidos a ciegas… fueron desenmascarados para encontrarnos con la triste realidad de estar frente a psicópatas, hombres abusadores sexuales o de poder o sicológico… con doble vida, quienes homosexuales, adictos, narcisistas enfermos de poder… estos hombres gozaron de la admiración y respeto de muchos seguidores y estremecieron con el escándalo la fe de muchos de sus seguidores. Las renuncias a sus cargos o funciones de estos ‘lobos’ fueron llegando una por una, ya sea por una u otra de las conductas mencionadas anteriormente…

-Padre Gino Luigi Burresi, fundador de la Congregación de los Siervos del Inmaculado Corazón de María, renunció en el 2005.

-Padre Marcial Maciel Degollado, fundador de los Legionarios de Cristo y Regnun Christi renunció en el 2006.

-Padre Fernando Karadima Fariña, formador de muchos prelados de la curia Chilena, renunció en el 2006.

-Padre Alfonso María Duran, fundador de Miles Jesu renunció en el 2007.

-Padre Carlos Miguel Buela, fundador del Instituto del Verbo Encarnado renunció en el 2010. 

-Luis Fernando Figari Rodrigo fundador de Sodalicio de vida cristiana renunció en el 2011 y a su mano derecha Sr. Germán Doig se le cerró la causa/proceso de beatificación en el mismo año por conductas similares.  

Todos estos nombres y hombres sólo son una muestra más de la fragilidad de la condición humana, nada nuevo en cuanto a conductas desviadas… no inventaron pecados estos señores, estaban todos ya inventados y probados. Lo ‘nuevo’ o lo que llama la atención es el poder o las dimensiones que estas personalidades alcanzaron en la esfera eclesiástica. Hay otros líderes mundiales que con el tiempo fueron desenmascarados como sicópatas en poder… pero como dije, llama la atención que se haya dado dentro del catolicismo contemporáneo… eso es lo peculiar. 

EL CARISMA

Por Ludovicus

Julio 31, 2010 en 10:01 am – El tema del “carisma” es muy interesante, porque es un término equívoco y hábilmente “estos” Fundadores juegan con la equivocidad. Voy a intentar explicarlo:

(1) el “carisma” como gracia gratis data, otorgado en beneficio de la comunidad más que del recipiente.

(2) las modalidades peculiares, históricas o humanas, declaradas o no de una organización. Por ejemplo, los dominicos dedicarse a la predicación, los franciscanos a vivir la pobreza, los jesuitas a captar las clases dirigentes, los Legionarios al ídem, etc.

(1) es una gracia personal. Como toda gracia, que es un accidente maguer su carácter sobrenatural, inhiere en una sustancia, en una persona, aunque tenga por objeto beneficiar a la comunidad. No existen gracias que inhieran en estructuras, que de suyo son todos accidentales, no supósitos personales. Esta gracia no se contamina ni se transfiere, en todo caso es una causalidad ejemplar para que otros pidan y reciban carismas análogos. Pero no existe el copyright del carisma, cada gracia Dios la otorga en forma directa y a cada individuo. El Fundador no transmite ningún carisma. Las mediaciones intrínsecas de gracia serán muy barrocas, pero no son buena teología.
Al igual que la paternidad, el padre espiritual no infunde el alma en la persona: es una intervención directa de Dios.

(2) Es lo que en cultura empresarial se establece como “misión, visión, valores” de una organización. Son producto habitualmente de la visualización de un Líder conjugado con las circunstancias históricas en que se desenvuelve la empresa y el núcleo fundacional que lo rodea y readapta esa visión. Puede ir cambiando con el tiempo, es fundamentalmente contingente y prudencial. Por ejemplo, 3M surgió como una empresa que vendía correas de relojes y terminó fabricando implementos para astronautas.
Mutatis mutandi, una organización religiosa puede tener una visión de su fundador determinada y cambiarla. San Ignacio fundó la Compañía para reconquistar para la fe Tierra Santa. Con los años, se redefinió la visión y la misión (el “carisma”, en este sentido analógico del término). Lo importante es que esta visión no es una gracia inmutable, recibida del Cielo como una idea platónica y residente en la cabecita del Fundador como si fuera el Kohinor, sino que es una “praxis” que se va desarrollando, con luces y sombras, discutible como todo lo humano.

¿Cuál es el truquito de “estos” Fundadores? Confundir (1) con (2), otorgándole a (2) las características de una gracia gratis data. Ergo, quien se opone al “carisma” del Fundador (carisma en el sentido de (2), de su visión y de sus concreciones historicas, se opone al opus dei, a la voluntad divina, al propio Espíritu Santo). He aquí la trampa, que permite elevar la historia a dogma, las debilidades y aflojadas del Fundador a virtud, los delirios a mandatos tipo Deus vult. Se diviniza lo humano, se llama “gracia” (1) a lo que es “respuesta a la gracia” (2), que como sabemos puede estar mezclada con mucho barro, aun en los Fundadores “buenos”.

Ahora entendemos que cuando la Santa Sede interviene la Legión y habla de “reestructurar” y “redefinir” el “carisma” de la Legión no puede referirse a (1), porque por definición una gracia no se redefine, eso sería un disparate. Se está refiriendo a (2).

Pero como la teología del Fundador juega con la equivocidad, sigue atribuyendo a la idea de “carisma” como visión y empresa la idea de carisma como gracia. Y cuando se encuentra con un Fundador manifiestamente indigno, se dedica a hipertrofiar el carácter “gratis dato” del carisma, enfatizando que aún con tremendos defectos, el Fundador ha sido canal del carisma para todos los miembros de la organización. Esto también es característico de la teología moral barroca, el énfasis en el poder de lo instrumental, trasladando en forma ilegítima la noción de eficacia ex opere operato de los sacramentos (un caso excepcional y establecido por Dios en función de motivos especialísimos) a toda la vida espiritual. El Fundador, con prescindencia de su vida moral, se apropia del carisma (oh la cosificación de la gracia, otro rasgo inconfundible de la teología barroca), lo posee y lo otorga. Y ese “carisma” es la propia Voluntad de Dios, porque se diviniza el segundo sentido, dandole las características del primero.

Por eso, Garza Medina ha podido decir que el mismo demonio puede ser instrumento de gracias (y está pensandolo como instrumento interno, causa no meramente ocasión extrínseca de gracia).

En fin, no sé si quedó claro. Es complicado.

Julio 31, 2010 en 10:32 am – Y en relación con los cánones 605 y 606 CDC, el tema es complejo. Me hace acordar a la “iniciativa litúrgica” prohibida por la Sacrosanctum Concilium y sin embargo impuesta universalmente. Desde el Concilio, se trabaja sobre el hecho consumado, y la aprobación de Roma suena a una convalidación muy difícil de negar.

De hecho, reservarse la “aprobación” pero dejar en manos de los diocesanos todo el íter formativo y pre-aprobativo de la organización es muy peligroso. Sobre todo porque “estos” Fundadores se sustraen al diocesano, con argumentos fundados en su iluminación personal y contacto directo con Dios, heterodoxia del obispo, persecución por envidia y calumnias, etc. Cuando el combo llega a Roma, con padrinazgo de algún cardenal sodanáceo, estamos listos. Porque además el argumento para aprobarlo es una petitio principiis sangrante: hay que aprobarlo porque es un “deus vult o un opus dei” y es un “opus dei” porque lo van a aprobar. Me hace acordar al argumento del postulador de una causa de canonización famosa que tachó a los testigos adversos argumentando que no eran idóneos porque tenían animadversión a “un siervo de Dios”, precisamente el candidato a la canonización. Como decían los súbditos de Fernando VII cuando metía la bola con la mano en el billar, “así cualquiera”…

Julio 31, 2010 en 10:39 am – En definitiva, y para ponerlo en forma de aforismo como le gusta a Eros y Psique, se trata de cuidar la franquicia, como hace hasta Mac Donald’s. Mirar menos los royalties (y no me refiero sólo a la plata). Si se osa ponerle el sello de Roma a algo, hacerlo con muchísimo cuidado. Y antes de ponerle el sello, que no vendan big macs.

Julio 30, 2010 en 9:22 pm – La figura del Fundador ha terminado siendo una salida laboral para sacerdotes narcisistas con ínfulas de progreso social y reconocimiento. Es triste, pero es así.

Con respecto a los abusos de los fundadores y quién copia a quien…

Julio 30, 2010 en 9:26 pmNinguno copió al otro. Bebieron de la misma fuente: la teología barroca del “carisma” fundacional, la idea del Fundador Visionario, el voluntarismo jesuítico y su doctrina de la obediencia como cadáveres, la praxis de los movimientos totalitarios del siglo XX, el voluntarismo occamiano infiltrado en la Iglesia de los últimos siglos, el antropocentrismo pelagiano postridentino…
Todas causas remotas y proximas de la errónea teología del Fundador, verdadera escuela de iglesias paralelas e idolatrías, de sacrificios humanos y de sectarismo.

Julio 30, 2010 en 9:31 pm – Hay que pasar, canónicamente, de un régimen de laissez faire a un régimen de regulación efectiva de las nuevas asociaciones religiosas. Un sistema sano debería impedir que los abusos ocurran con esta monótona frecuencia.

No puede ser que el mismo patrón se repita. Falla la teología del carisma, falla la regulación normativa, falla la supervisión. El Vaticano no puede intervenir cuando las papas queman y ya le han quemado la cabeza a los miembros.

Maciel, Burresi, Durán y más… Hay que cambiar el sistema, no los hombres. Sistema que permite que tales hombres se entronicen y enquisten en verdaderas iglesias paralelas, hasta que la reparación se vuelve insuficiente y tardía.

Recomiendo leer el artículo en la Wikipedia en inglés sobre Miles Iesu. Lo de siempre: neoconservadorismo no tradicionalista, guiños a la derecha, obediencismo furibundo, proselitismo laical, numerarios y numerarias, invocación del carácter de milicia, etcétera. El fundador, español en USA, con las típicas lacras del catolicismo hispánico voluntarista y personalista.
Eso sí, nada de misa tradicional.
De manual.

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