El abuso no termina con la sola destitución del fundador. La cúpula jerárquica cómplice del fundador abusador en muchos casos sigue en pié. Los malos hábitos en el ejercicio de poder, el uso de la intimidación, el secretismo, el ostracismo, el abuso de la ‘obediencia’, el invertido sentido del bien que pone el ‘bien’, la imagen, ya sea del Fundador o de la Institución por encima del bien particular de las personas… Los modos abusivos de ejercer poder, o el reprimir disentimiento, el abuso sicológico y emocional siguen siendo todavía pan de cada día para muchos de los miembros de estas instituciones. Los que todavía están bajo un régimen de este tipo se preguntan ¿Cuál es la solución? o ¿Qué debemos hacer? o ¿Qué podemos hacer?

La verdad sobre el Fundador ha salido a la luz. De lo que no se habla es de aquellos que quedan bajo una estructura de poder y abuso institucionalizado (institucionalizado por un fundador sicópata) y que sigue siendo la misma cúpula que lo encubrió en su momento.

Ciertamente que las consecuencias del destape sobre la vida non-sancta de algunos ‘fundadores’ son innumerables. Se siguen consecuencias negativas de índole espirituales, sicológicas y materiales. Hay sacerdotes, religiosos y laicos profundamente desilusionados, confundidos, indignados no sólo con el ‘fundador’ sino con los que lo rodeaban y se han hecho cómplices del engaño.

El ‘Fundador’ no fue una simple oveja descarriada, una solitaria manzana podrida en un barril de impolutos y saludables frutos, sino que para sus tropelías e inmoralidades gozó de encubrimiento y complicidad en los más altos niveles.

Hay miembros de estas instituciones, ya sean religiosos, laicos, o incluso benefactores que no confían en la cúpula administrativa y cómplices en su momento del fundador disoluto pero endiosado, y es entendible. Se sienten engañados por sus superiores, traicionados, y entonces se preguntan ¿Y ahora qué o cómo hacemos? Como en muchos casos la cúpula jerárquica todavía sigue siendo la misma, los miembros de estas instituciones experimentan todo tipo de desilusión… pero sobre todo MIEDO. Miedo a disentir abiertamente, miedo a hablar de los hechos, miedo a presentar sus dudas, miedo al cambio, miedo de perder ‘pertenencia’ al grupo, miedo a las consecuencias…

El hecho de que la ‘cúpula jerárquica enviciada y abusiva’ todavía está en pié se refleja en que hay miembros que no son informados, o no se sienten libres de preguntar, ni de hablar sobre los problemas de la institución, no hay transparencia por parte de los Superiores, etc.  Los síntomas de estar bajo un régimen espiritual abusivo son muy claros. Para los que estamos fuera de este tipo de círculo o régimen nos resulta gracioso e infantil, pero para los que están dentro son presiones, miedos serios con los que se enfrentan a diario. Algunos síntomas que se dan bajo un régimen de este tipo son: Como hay control policíaco de la comunicación los miembros sólo a escondidas de los superiores leen artículos en el internet sobre la institución; o crean cuentas de email que no sean las dadas por la institución para así poder comunicarse; usan cibercafés públicos; teléfonos públicos; etc.

¿Y ahora? ¿Qué hacer si la cúpula jerárquica viciada aún es la que ejerce poder? La pregunta es para todos aquellos que puedan ayudar a resolver o dar consejo a quienes aún viven bajo una estructura de este tipo…