El sacerdote Pablo Pérez Guajardo, que estuvo 38 años con los legionarios de Cristo, deja la orden porque no quiere “ser continuador de la obra de un pederasta”.

México • El cura Pablo Pérez Guajardo, que estuvo 38 años con los Legionarios de Cristo, abandonará la congregación porque, aseguró, “no quiero ser continuador de la obra de un pederasta” en la que el “abuso del poder” predomina y los cambios que el Vaticano ha implementado no han logrado permear sus estructuras.

El clérigo, que se ha convertido en el legionario “incómodo”, fue removido de su labor pastoral en Playa del Carmen, Quintana Roo, por denunciar las necesidades de la población marginada, la inoperancia de las autoridades municipales y criticar la doble moral del fundador de la congregación en una carta que envió a Álvaro Corcuera, director de la orden.

Buscó en la Ciudad de México el apoyo del superior Rodolfo Mayagoitia y le señaló que el obispo no lo quiere en su prelatura.

Ante la cerrazón de las autoridades legionarias, solicitó una reunión con el nuncio apostólico Christophe Pierre, a quien le dirá que desea mantenerse dentro del ministerio sacerdotal.

Como su salida ya se hizo pública se analizará su caso, mientras, él se tomará unas vacaciones. Por el momento, comentó, tiene la opción de irse a la diócesis de Saltillo, su ciudad natal.

DESTIERRO EN QUINTANA ROO
Pérez Guajardo señaló en entrevista que, en respuesta a la solicitud del presidente municipal de Playa del Carmen, Filiberto Martínez, el obispo de Quintana Roo, Pedro Pablo Elizondo, también legionario, sin dialogar con él ordenó su salida de la prelatura Cancún-Chetumal.

Los fieles con los que trabajaba han realizado diversas manifestaciones en apoyo al sacerdote, incluso han llegado a interrumpir actos del presidente municipal para responsabilizarlo de la salida del ahora ex legionario. Además, han enviado cartas y correos electrónicos a la nunciatura apostólica en apoyo al religioso.

Algunos de sus compañeros sacerdotes, comentó, le han llamado “el López Obrador con sotana, alborotador y grillero”.

“Hay gente que expresa que soy un demagogo, para un político es un insulto, para un sacerdote es un halago. Muevo a la gente con palabras, no ofrezco nada. Eso es el trabajo del sacerdote, guiar al pueblo con la palabra, solo ayudo a pensar. Por eso el lema de la preparatoria que ayudé a abrir en Playa del Carmen es Aprender a Pensar; no manipulo ni condiciono”, aseguró.

El religioso comentó a MILENIO que llegó a Playa del Carmen hace 5 años y estaba a cargo de la parroquia. También trabajó en zonas marginadas y en las unidades habitacionales Guadalupana y Villa del Sol.

Después de estar 20 años en Roma, trabajando como “auxiliar, tinterillo, como quieran llamarlo, en la administración y en la secretaria, preparando los resúmenes de documentos del Vaticano y de prensa, con noticias que revisaba para entregárselas a Marcial Maciel”, regresó a México para andar en bicicleta recorriendo las regiones empobrecidas de Quintana Roo.

CAMBIO DE GOBIERNO
Al conocer las necesidades de servicios públicos de esas zonas, solicitaba al ayuntamiento atenderlas. Con los anteriores presidentes municipales (Carlos Joaquín Coldwell y Omar Alcocer) “se tiene diálogo y en ocasiones se apoyaba y en otras se nos decía que se tardaría la ayuda, pero tenían voluntad de trabajar”.

Pero con el actual “prácticamente desapareció el apoyo a los adultos mayores y las becas a los alumnos”, detalló el cura.

En las colonias donde están las unidades habitacionales, explicó, “lo único que falta es el transporte, el cual está a cargo del municipio. Los hoteles están dispuestos a mandar camiones a recoger a su personal; sin embargo, no se les permitió porque las combis y taxis que llegan están concesionadas al regidor Jacinto Aguilar”.

Pérez Guajardo hizo públicas sus quejas contra el gobierno local porque, “no permitir que entren los camiones representa a los empleados más tiempo de espera y casi 35 por ciento de su salario, les cobran siete pesos de ida y siete de vuelta.

Las necesidades, dijo, “han cambiado, ya no necesitan agua y drenaje, requieren un centro de salud, teléfonos y banda ancha para que tengan internet, a fin de que los niños y jóvenes se apoyen en sus estudios”, concluyó.

CLAVES

Trayectoria
*Originario de Saltillo, Coahuila, de familia cristera, Pablo Pérez Guajardo decidió ingresar a la congregación de los Legionarios de Cristo cuando tenía 18 años.
*Estudió hasta la preparatoria con los Maristas, con maestros como Mariano Azuela y Germán Dehesa. Aprendió teología con los dominicos y concluyó esa especialidad en la Universidad Gregoriana de los Jesuitas, en Roma.
*Fue prefecto del Instituto Cumbres de Saltillo; en la Ciudad de México encargado de la misma preparatoria, y en Madrid en el Colegio Sistema que cambió de nombre a Everest.

Mira [aquí] la carta que envió Pérez Guajardo al director de los Legionarios de Cristo