Porque existen los defensores y encubridores del sociópata? Es una pregunta que muchos se han hecho frente a la defensa a ultranza que han hecho muchas personas de fundadores o sacerdotes que resultaron ser manipuladores enfermizos sociópatas o psicópatas.  Es lo tratado en el artículo Defendiendo lo Indefendible y que a decir verdad merece siempre la pena repasar y volver a leer.

Hay muchas personas, muchos sin mala intención, que en algún punto se han entregado al prejuicio favorable [hacia el sociópata] y han dejado de lado todo interés por aquella parte de la realidad [la verdad] que no encajaba con sus expectativas. La voluntad termina determinando el adaptarse de la inteligencia a la realidad.

Lo interesante de la defensa a ultranza… es que –lejos de ser una defensa- pone de manifiesto –desde otro ángulo- la gravedad del asunto.

LA CONFIANZA. Lo que hay de fondo en este problema es ‘la confianza’ que ha conquistado el sociópata (también llamado abusador o manipulador o psicópata).

Esa batalla de la confianza [los sociópatas] la ganan siempre, porque son expertos en credibilidad

Es esa habilidad de ganarse la confianza de las personas es la que facilita el manipular y abusar, para su propio beneficio, de las personas. Abusa de la confianza. El abusador al ganarse la confianza de las personas minimiza los riesgos de ser descubierto y a su vez hace de esas personas sus mas aguerridos defensores.

Es la confianza conquistada la que hace que los sociópatas generalmente resultan ser más creíbles que sus víctimas. Por ejemplo, muchos dudaron (o dudan) de la credibilidad de un niño o joven o persona que acusaba a un sacerdote de actos indebidos. La razón de que la credibilidad de las víctimas sea cuestionada es porque presentan una realidad desagradable, una realidad ‘difícil de digerir’, y por eso lo que cuentan es muy difícil de creer, mucho más difícil de creer para quienes han depositado su confianza en el abusador.

Las víctimas crean inquietud con su relato –es indeseable la realidad que cuentan

Por otro lado lo que cuenta el sociópata es una realidad mucho más agradable y sobre todo adecuada al deseo inconsciente de sus oyentes. El deseo inconsciente nos empuja a creer lo que nos gustaría que fuese y lo hace de un modo tan fuerte que oscurece (y también protege) ver la realidad de lo que es.

Como dije antes, la realidad que cuentan las víctimas es angustioso y muy difícil de digerir y por eso surgen los defensores o encubridores del abusador. Así tenemos los defensores y los encubridores.

Defensores: los defensores del psicópata son aquellos ‘apasionados’ que eligen no los hechos sino la “narrativa”, el deber ser, de la bondad esperada en quien ellos han depositado su confianza. Defienden al abusador y no dudan de la bondad de este, no basados en los hechos sino en el ‘querer’ creer que no es cierto.

Encubridores: Por otro lado los encubridores del sicópata son los que a sabiendas de los hechos ocultan o ayudan al abusador que ha cometido un delito para que no sea descubierto. Los encubridores contribuyen a ocultar el delito o a su responsable. De los encubridores de fundadores o sacerdotes abusadores que contribuyen o han contribuido a ocultar delitos y abusos hace falta ciertamente un estudio aparte y escribir otro post.