Prácticas penitenciales retrogradas

Un viaje a la Edad Media: cómo viven los futuros curas del Verbo Encarnado

Este artículo apareció en el diario MdZ. El Verbo Encarnado es un grupo conservador de la misma línea de las comuniades neo-conservadoras, Opus Dei, Legionarios de Cristo, Regnun Chirsty, etc. El artículo completo puede ser leído aqui.

Algunas de las cosas que comenta uno de los seminaristas es el uso de autoflajelarse y lo que se conoce como cilicio que es un cinturon de puntas que se apreta contra la cintura o la pierna. Asi dice: “las prácticas medievales persisten en esta institucion y el día en el que más se aplican son los viernes. Ahí todos tienen que hacer sacrificios que van desde el ayuno de una de las principales comidas, el almuerzo o la cena hasta la flagelación.

En cuaresma el ayuno es total, sólo líquidos se ingieren. Luego, tienen que autoflagelarse con un látigo que tiene tres cuerdas del

que cuegan pelotitas o nudos muy fuertes, con eso los novicios deben golpearse la espalda desnuda, tal y como en el pasado se hacía.

Pero esto no termina allí, durante las misas también son obligados a llevar un cinturón con piedras (puede ser en la cintura, en un brazo o en una pierna), debe estar ajustado, lo suficiente para que se sienta la presión y casi el dolor. Eso se debe mantener así durante la misa, se cree que para mantener la concentración en la misma.”

2 pensamientos sobre “Prácticas penitenciales retrogradas”

  1. un católico dijo:

    la mayoría de lo que dice es lamentable mentira. Es vergonzoso que un católico redacte este tipo de artículos o lo exponga a un publico que poco entiende sobre la penitencia y su elevado significado espiritual. Los retrogradas son ustedes, ya que en el camino de la perfección el que no avanza retrocede.

    • El artículo fur publicado por un diario local. Lo de las prácticas penitenciales no son mentiras, ni inventadas por la prensa. Si se debe aclarar que cada uno es libre de elegir las prácticas penitenciales que quiera. Vivir la caridad es suficientemente difícil en sí misma. Amar al prójimo con sus inclinaciones, su libertad, sus decisiones, con las características y creencias que pueden ser distintas a las propias es difícil y una gran penitencia. Vivir la castidad de cuerpo y alma es una penitencia grande, renunciar a los bienes materiales y vivir pobremente, en la calle y predicando el evangelio es una práctica penitencial más que suficiente. No está mal que se flagelen ni que usen cilicios, si eso los ayuda a vivir mejor la caridad.

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