Perdonar y Olvidar

PerdonarEn toda acción percibida como crítica, injusta, violenta, intervienen tres elementos:


•   La herida o daño o perjuicio causado con la acción violenta.
• La deuda, dolor o sentimientos negativos (ira, frustración, amargura, odio, rencor, culpa) que acompañan el recuerdo de la experiencia y que nos engancha emocionalmente al que nos causó la herida.
• La cancelación o anulación de la deuda o liberación, que deviene de la satisfacción, reparación, reconciliación, devolución o el olvido y el perdón.


No son los hechos los que nos hacen sufrir sino el significado que le dimos al acontecimiento. Es el cómo cada quien percibe, ve, oye y siente la experiencia y como lo graba en su memoria, junto a las reacciones corporales y de conducta que acompañan a esas emociones, lo que nos hace sufrir y nos “engancha” con la situación y con aquel que nos hizo o que creemos nos hizo daño.


Cómo percibimos los hechos depende de nuestra personalidad, de nuestras experiencias, del control que tengamos sobre nuestras emociones, de la forma como enfrentamos y resolvemos nuestros problemas y de la decisión, voluntad y esfuerzo que realizamos para cambiar el recuerdo de esa experiencia vivida.


Buscar la satisfacción, reparación, reconciliación o devolución inmediata es con frecuencia imposible (o se tarda demasiado o nunca se logra). La herida permanece abierta, nuestro dolor no se cura y nos convertimos en personas angustiadas, frustradas, amargadas, malhumoradas, temerosas, pesimistas, solitarias, obsesivas, culpables, agresivas, conflictivas y enfermas, pues el recuerdo y las emociones negativas, nos causan problemas físicos y psicológicos.


Para liberarnos de la pesada carga del recuerdo que lastima y limita debemos primero olvidar y luego perdonar.


Olvidar es una de las funciones de la memoria que nos permite liberar de nuestra conciencia, el dolor que acompaña las experiencias penosas.

4 pensamientos sobre “Perdonar y Olvidar”

  1. roberto murgo dijo:

    El don del olvido es la gracia del desapego de las experiencias pasadas y de los sentimientos vividos que, si bien sirvieron de base para nuestra existencia, ya no son utiles. el recuerdo pertenece a la mente, el olvido, en cambio, se realiza en el corazon.El olvido se logra cuando ya no hay carbones encendidos bajo las cenizas del recuerdo .Cuando el corazon olvido y se apago el volcan de las pasiones, la mente puede recordar con serenidad.Es nescesario recordar con claridad las experiencias pasadas para discernir sobre los hechos y asi poder utilizar ese conocimiento en el futuro, pero revivir emocionalmente el pasado es atarse a el, es volver a sufrir lo sufrido, a amar lo amado, a desear lo deseado,a vivir lo muerto.Millares de fantasmas creados por los afectos y pensamientos nos siguen como vagas reminicencias que continuamente nos impulsan a revivir lo pasado.El don del olvido consiste en acabar con ellos; si la mente los sabe reconocer, el corazon los puede desterrar.Quien se ha desapegado del ayer puede decir con propiedad que ha olvidado y, por eso, puede vivir la felicidad del presente como hora eterna.Dejemos de lloriquear por nuestro pasado, de reprocharnos lo que hicimos o lo que no hicimos.Dejemos nuestra pesada “bolsa de pan del`pobre”, el pasado particular cargado de emotividad e interpretaciones.Asi podremos transformarnos en un ser nuevo capaz de vivir el momento presente como expresion de la eternidad.Los recuerdos nitidos del pasado no pertenecen a una persona determinada .El pasado no es de este o de aquel individuo sino que es el patrimonio de todos los seres.Un corazon limpio es como la sonrisa del niño que nada sabe fuera de lo que causa su alegria.

  2. MARCELO GUILLERMO JOSE GATTI dijo:

    Estimados: Necesitaría que se comuniquen a mi mail para pasarles toda la información relacionada a la destrucción de mi familia en Tucumán por un Sectario del IVE, quien en la actualidad se encuentra impune de todo el daño causado y que desde su posición de “victima” continúa con la manipulación de mi esposa e hijas. La información que les cursaré, fue realizada al Nuncio, al cardenal Bergoglio y otros arzobispos y obispos que se interesaron por la tragedia que destruyó mi familia. De una manera u otra fue una de las ultimas gotas que rebaso el vaso y dió comienzo a la decapitación de la Secta.

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