El Mal

 El mal – programa grabado Octubre 5, 2009

Mal es el término que determina la carencia de bondad que debe tener un ente según su naturaleza o destino.[1] De esta forma, el mal es el valor otorgado a algo que reúne dicha característica, en ocasiones apartándose de lo lícito u honesto, perpetrando desgracia o calamidad, convirtiéndose en consecuencia en malo.[2]

Descripción

El mal, junto a su opuesto (el bien), se caracterizan por formar una dualidad presente en todas las culturas conocidas, y dentro del mismo ser de las personas. En general, la distinción de la maldad implica una jerarquía de estándares morales en cuanto al comportamiento humano, dentro de la cual la maldad es el menos deseado y el amor es el más importante. Así, una persona que practica el mal es alguien “malvado”. Un término similar es malicia; un criminal puede ser considerado malicioso.

“Mal”es un concepto orientado a definir aquello que funciona como aliciente, para aumentar el esfuerzo por conseguir lo bueno. Por ejemplo, se considera que el trigo es bueno para alimentar a las naciones con hambre, pues todo lo que se oponga a la consecución de dicho objetivo, es malo. Se estima que el individuo que respeta las normas y leyes locales, es una persona buena, pues fomenta el sistema social en el cual vive, aquella persona que se rebela por causas violentas, es mala. La rebeldía no siempre es mala si se manifiesta por conductos razonables.

Muchas culturas reconocen muchos niveles de comportamiento inmoral, desde pequeños vicios a grandes crímenes. Estas creencias a menudo son transportadas al sistema legal de la sociedad, con métodos de juicio y castigo para las ofensas.

Su descripción en las religiones y las creencias

Para algunas religiones, la maldad es considerada un misterio. Se cree que la vida y sus reglas son “gobernadas” por una benevolencia innata y el comportamiento que contradice directamente la “bondad natural” no es comprensible en términos morales y racionales. La maldad caracteriza y describe aspectos del ser humano desviados de la naturaleza del amor, la justicia y lo social.

Las visiones sobre cómo están definidos el bien y el mal yacen en dos extremos. El absolutismo moral sostiene que el bien y el mal son conceptos fijos establecidos por Dios, la naturaleza o alguna otra forma de autoridad.

Sin importar la fuente de sus definiciones, todas las culturas humanas poseen una serie de “creencias naturales” sobre qué cosas son malvadas. Las maldades naturales generalmente incluyen la muerte accidental, las enfermedades y otras desgracias. Las maldades morales generalmente incluyen la violencia, la traición y otros comportamientos destructivos hacia otros, aunque el mismo comportamiento hacia personas ajenas a un grupo puede ser considerado bueno.

Las religiones judeo-cristianas y otras, se centran en gran medida en los conceptos del bien y el mal y esto ha sido causa de numerosos debates religiosos. Muchas culturas y mitologías personifican el mal, como Satanás en el cristianismo. Otros describen a los espíritus y demonios malvados como los incitadores de los actos de maldad.

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche (uno de los tres Maestros de la sospecha), en una de sus obras fundamentales, La genealogía de la moral, examina los términos alemanes gut («bueno»), schlecht («malo») y böse («malvado») desde el punto de vista etimológico, llegando a la conclusión de que la distinción entre ‘el bien’ y ‘el mal’ es en origen meramente descriptiva, o sea, una referencia amoral a aquéllos que eran privilegiados (los amos), en contraste con los que eran inferiores (los esclavos). El contraste bueno/malvado surge precisamente cuando los esclavos se vengan convirtiendo los atributos de la supremacía en vicios. De ahí vendría en último término la llamativa coincidencia u homonimia entre el mal, como dolencia o enfermedad, y el mal en sentido moral, los cuales, en apariencia, nada tienen que ver entre sí.

Descripción como conducta y personalidad

Muchos sociólogos, psicólogos y neurólogos han intentado construir explicaciones científicas para el desarrollo de características especiales de una personalidad del tipo “antisocial”, conocida como sociópata. El sociópata se caracteriza por ser en extremo egocéntrico, con falta de conciencia e inhabilidad de sentir remordimiento por el daño causado a otros personalmente. Sin embargo, el diagnóstico de personalidad con desorden antisocial o sociópata (antes llamado desorden psicopático) es a veces criticado por ser, actualmente, no más científico que llamar a una persona malvada.

Lo que los críticos ven como una simple determinación moral es disfrazado, según discuten, con un nombre de tono científico, pero no es proveída ninguna descripción completa de un mecanismo por el cual la anormalidad pueda ser identificada. En otras palabras, según afirman los críticos, los “sociópatas” son llamados como tales porque son primero creídos malvados, una determinación no derivada de un método científico; sino más bien del código moral del tipo de sociedad que lo juzga.

Expresiones relacionadas

  • Del mal el menos. Expresión que aconseja que de los males se elige el menor. Se emplea también para manifestar conformidad cuando la desgracia que ocurre no es tan grande como se temía que hubiera podido ser.
  • De mal en peor. Cada vez de forma más desacertada e infausta.
  • Hacer mal a uno. Procurarle daño y molestia.
  • Mal de muchos, consuelo de tontos. Refrán con el cual se niega que sea más llevadera una desgracia cuando comprende a más número de personas.
  • No hay mal que por bien no venga. Refrán con que se da a entender que un suceso infeliz suele ser inopinadamente ocasión de otro venturoso o que sobrellevados con resignación cristiana los males traen bienes seguros para el hombre.
  • Querer mal a alguien. Detestarle, desear que le ocurra algún mal o desgracia.
  • Quien canta su mal espanta. Refrán que aconseja buscar alguna diversión para el alivio de males o aflicciones.
  • Quien escucha, su mal oye. Refrán que reprende a los curiosos y amigos de escuchar lo que hablan los demás.
  • Tomarse uno a mal algo. Resentirse, formar queja de ello.[3]

Concepto

El Mal es un ente que ha acompañado a la existencia del hombre, desde tiempos remotos y en todas las eras de la historia. La existencia del bien no tiene razón de ser, sin el mal de por medio. Sea representado por personas, cosas o ciudades, el mal es un elemento metafísico que el hombre mismo forja cuando toma decisiones y que, generalmente, encierra aspectos bastante negativos.

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