Documentos de la Iglesia: Debido a Comportamientos Moralmente Inapropiados el Padre Carlos Buela es Forzado a renunciar y Sentenciado a un Monasterio

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Post Completo: Church Documents: Due to Morally inappropriate behavior Fr Carlos Buela was Forced to Resign and Sentenced to a Monastery

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2010. Decreto CIVCSVA 2010. Pena del P. Buela por abusos - Italian

Traducción al Español

Congregación
Para los Institutos de Vida Consagrada
y Sociedades de Vida Apostólica

Prot. N. DD. 2037-1/85

DECRETO

Es función de la Congregación para los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apostólica, promover y regular la práctica de los consejo evangélicos y vigilar acerca de la vida de los Institutos por cuanto respecta a la formación, la disciplina religiosa, el apostolado y el gobierno (cf. PB 108 § 1).

Tal función institucional el Dicasterio lo realiza en nombre y por autoridad del Sumo Pontífice (can. 360) el cual ha sido ampliamente y repetidamente informado acerca del caso aquí juntamente tratado y decidido.

Respecto del Instituto del Verbo Encarnado fundado por el sacerdote Carlos Buela en la diócesis de San Rafael, Argentina, la Santa Sede se ha interesado durante diversos años a causa del conflicto de esta joven institución con el Obispo diocesano y del reflejo de tensiones incluso con la Conferencia Episcopal Argentina.

Para procurar una distensión y normalidad del desarrollo, para clarificar y corregir jurídicamente algunos puntos y permitir, así, un sereno y ordenado desarrollo de la Asociación, fueron nombrados sucesivamente tres Comisarios Pontificios, cuya obra fue sistemáticamente rechazada.

Posteriormente, recibidas denuncias verosímiles de comportamientos moralmente inapropiados del Padre Buela con jóvenes del Instituto, la Santa Sede dispuso una investigación tendiente a comprobar la verdad de los hechos, su gravedad e imputabilidad respecto de la persona acusada.

Como respuesta a los hechos, se le otorgó al P. Buela la relación de la causa a fin de que pudiese exponer las razones de su propia defensa. En el tiempo asignado, prorrogado después, a pedido, el P. Buela presentó una memoria en su defensa de 119 páginas con 74 páginas de adjuntos.

Repetidamente asegura con fuerza su propia inocencia acerca de todos y cada uno de los hechos a él imputados; el P. Buela juzga tendenciosa y prejuiciosa la investigación, considerando los hechos no probados y una falta de testimonios e inadmisibilidad de las declaraciones de las partes. Las acusaciones serían fruto de un plan de desestabilización del Instituto del Verbo Encarnado organizado por la Conferencia Episcopal Argentina que, con ese fin, ha instrumentalizado a quienes abandonaron el Instituto (los Nobles), los cuales habrían inventado dicha falsedad contra el Fundador del Instituto del Verbo Encarnado.

Analizadas dialécticamente las acusaciones con las pruebas sobre las cuales se apoyan y la defensa de los argumentos de todo género ampliamente ilustradas, el Dicasterio ha llegado a las siguientes conclusiones:

1. Se debe considerar privada de todo fundamento la insistencia de un plan de desestabilización del Instituto del Verbo Encarnado.

2. Los testimonios son totalmente atendibles por la cantidad de los testigos, la lógica y la coherencia de sus afirmaciones, y la posibilidad de mayores fuentes de conocimiento de los hechos, en cuanto que los testigos fueron miembros del Instituto del Verbo Encarnado.

3. La veracidad de los hechos está probada sobre todo a partir de las declaraciones de las víctimas, según lo que está previsto en el can. 1536 § 2 donde se lee: “En las causas que afectan al bien público, la confesión judicial y las declaraciones de las partes que no sean confesiones pueden tener fuerza probatoria, que habrá de valorar el juez juntamente con las demás circunstancias de la causa, pero no se les puede atribuir fuerza de prueba plena, a no ser que otros elementos las corroboren totalmente”. Elementos capaces de valorar bajo todo aspecto tales declaraciones, pueden ser consideradas la multiplicidad y convergencia de las declaraciones y, sobre todo, las siguientes circunstancias: a) Han sido realizadas tempore non suspecto, es decir, cuando no estaba ni prevista si quiera abierta una investigación contra el P. Buela. b) Han sido expresadas en ocasión de un procedimiento para el ingreso al estado laical. Se trata, por lo tanto, de declaraciones ya valoradas y tenidas como verdaderas por Organismos de la Santa Sede. c) Las declaraciones no han sido tratadas nuevamente ni siquiera cuando las personas han sido informadas de las investigaciones sobre el P. Buela y sus declaraciones entradas en el dossier como elemento de prueba.

Cerciorada la existencia de múltiples hechos, su gravedad, aumentada por la calificación de Fundador, Superior General y Director Espiritual de quien los ha cometido y, finalmente la imputabilidad a cargo del P. Buela, el Dicasterio, reunido a tal efecto en Congreso, ha tenido como deber tomar adecuadas medidas para el bien del Instituto del Verbo Encarnado.

Con el presente Decreto el Dicasterio dispone:

1. La remoción del P. Carlos Buela del oficio de Superior General del Instituto del Verbo Encarnado.

2. La obligación para el P. Buela de residir, hasta nueva orden, lejos del propio Instituto, en la Abadía La Pierre Qui Vire, bajo la autoridad del Abad que puede regular sus contactos con los miembros del Instituto del Verbo Encarnado.

Del caso aquí tratado el Santo Padre ha sido debidamente informado y ha aprobado en forma específica las disposiciones aquí dadas en las audiencias concedidas al Exmo. Cardenal Prefecto Franc Rodé, CM, con fecha 4 de Julio y 1º de Octubre de 2009.

No obstante cualquier disposición contraria.

Dado en Roma el 22 de Enero de 2010.

FIRMA
Gianfranco A. Gardin, OFM Conv.
Arzobispo Secretario

FIRMA
P. Sebastiano Paciolla, O. Cist
Sottosecretario

In English

Congregation
For Institutes of Consecrated Life
and Societies of Apostolic Life

Prot. N. DD. 2037-1 / 85

DECREE

It is the function of the Congregation for Institutes of Consecrated Life and Societies of Apostolic Life to promote and regulate the practice of the evangelical counsels and to monitor the life of the Institutes with regards to their formation, religious discipline, apostolate, and government (cf. § 108 PB 1).

Such institutional function of the Congregation is done in the name and by the authority of the Supreme Pontiff (can. 360) which has been widely and repeatedly informed about the case treated here and decided together.

Regarding the Institute of the Incarnate Word founded by Carlos Buela, priest in the diocese of San Rafael, Argentina, the Holy See has been interested in it for several years because of the conflict of this young institution with the diocesan Bishop and tensions even with the Episcopal Conference of Argentina.

In seeking to ease the situation, hoping to clarify and correct some canonical points and therefore allow a calm and orderly development of the Institute, three Papal Commissioners were successively appointed to no avail since their work was systematically rejected.

Subsequently, receiving credible allegations of morally inappropriate behavior of young Father Buela with several youths of the Institute, the Holy See ordered an investigation to ascertain the truth of the facts, their seriousness, and the accused’s responsibility.

In response to the facts, Fr. Buela was given the opportunity to offer his own defense. In the allotted time, which was extended upon request, Fr. Buela presented a report in his own defense of 119 pages with 74 pages of attachments.

With repeated forceful assurances of his own innocence with regard to each of the facts as related to him, Fr. Buela deemed the investigation biased and prejudiced, the facts unproven, a lack of evidence, and admissibility of the statements of the parties. The charges, according to Fr. Buela, were the result of a plan hatched by the Episcopal Conference of Argentina to destabilize the Institute of the Incarnate Word using those who had left the Institute and invented falsehoods against it’s Founder.

After a dialectical analysis of the allegations and the evidence on which they support and defend the arguments of all genre widely illustrated, the Congregation has reached the following conclusions:

1. The insistence of a plan to destabilize the Institute of the Incarnate Word was found lacking any foundation whatsoever..

2. The testimonies are fully worthy of consideration not only by the quantity of witnesses and the logic and consistency of their statements, but also because a lot of them were in posession of further sources and more knowledge of the facts, since they were, or had been, members of the Institute of the Incarnate Word.

3. The truth of the facts is proven especially with the statements of the victims, according to what is provided in can. 1536 § 2, where we read: “In cases which concern the public good, however, a judicial confession, and declarations by the parties which are not confessions, can have a probative value that is to be weighed by the judge in association with the other circumstances of the case, but the force of full proof cannot be attributed to them unless there are other elements which wholly corroborate them.” Other elements that should be considered in this case are the quantity and concurrence of the statements especially given the following circumstances: a) they were made tempore non suspecto, that is, when there was neither planned nor open an investigation against Fr. Buela. b) they were made while asking for dispensation to the lay state. It is, therefore, declarations and valued and taken as true by offices of the Holy See. c) The statements have not been recanted even when the witnesses have been informed of the investigation on Fr. Buela and that their statements have been entered into the dossier as evidence.

Once established the existence of multiple testimonies, their gravity, and Fr. Buela’s greater accountability in his condition of Spiritual Director, General Superior, plus the fact that he is a Founder, this fully assembled Congregation finds its duty to take appropriate measures for the well being of the Institute of the Incarnate Word.

With this Decree the Congregation provides:

1. The removal of Father Carlos Buela the office of Superior General of the Institute of the Incarnate Word.

2. The obligation of Fr. Buela to reside, until further notice, far from the Institute in the Abbey La Pierre Qui Vire, under the authority of the Abbot that can regulate Buela’s contacts with members of the Institute of the Incarnate Word.

Case hereof the Holy Father has been duly informed and has specifically approved the provisions given here in the audience granted to the Hon. Cardinal Prefect Franc Rodé, CM, dated July 4 and October 1, 2009.

Notwithstanding anything to the contrary.

Given in Rome on January 22, 2010.

FIRM
Gianfranco A. Gardin, OFM Conv.
Archbishop Secretary

FIRM
P. Sebastiano Paciolla, O. Cist
Sottosecretario